Tras una sesión del Consejo de Ministros de más de siete horas en la Casa de Nariño, el presidente Abelardo de la Espriella presentó los primeros resultados del Plan de Choque en Salud, una estrategia gubernamental orientada a superar el rezago acumulado en la dispensación de fármacos y la programación de intervenciones quirúrgicas en Colombia. Durante el balance ofrecido a los medios de comunicación, el mandatario destacó que la iniciativa busca transitar de los retrasos administrativos a soluciones efectivas para los usuarios del sistema sanitario.
De acuerdo con las cifras oficiales recopiladas con corte al 2 de octubre, el programa ha concretado la entrega de 7.252.434 unidades de medicamentos a un total de 177.048 pacientes. Este volumen dispensado representa un progreso del 31,2% respecto al inventario de insumos reportados como pendientes al inicio de la contingencia. El reporte ministerial precisó que la unidad de medida corresponde a la presentación individual del fármaco (como tabletas, cápsulas o ampollas) y no al número de prescripciones o usuarios únicos.
El informe reveló variaciones significativas en el nivel de respuesta según el grupo de población priorizado. Los mayores avances en la entrega de tratamientos corresponden a las personas que viven con VIH, con un cumplimiento del 76,45%, seguidas por las mujeres gestantes con un 74,36%. En contraste, los pacientes con trasplantes registraron una cobertura del 58,31%, mientras que las personas diagnosticadas con cáncer alcanzaron un 54,91%, evidenciando que una fracción considerable de esta población aún aguarda la entrega de sus medicinas.
En el componente de servicios asistenciales, el Plan de Choque logró la resolución de 120.586 procedimientos médicos que permanecían en represamiento. Esta medida benefició de forma directa a 70.623 ciudadanos en todo el territorio nacional. Al igual que en el renglón farmacéutico, las autoridades aclararon que el número de intervenciones supera al de usuarios debido a que un mismo paciente con patologías complejas suele requerir múltiples atenciones diagnósticas o quirúrgicas para completar su tratamiento.
Durante la presentación de los resultados, tanto el presidente como la ministra de Salud, Ana María Vesga, enfatizaron que el financiamiento del plan estará sujeto a auditorías estrictas para evitar el desvío de fondos. Las autoridades remarcaron que no se girarán "cheques en blanco" y que cada recurso desembolsado deberá respaldarse con atención médica comprobable. La verificación de las entregas y la reducción del rezago institucional estarán a cargo de una Mesa Técnica de Control integrada por el Ministerio de Salud, la Superintendencia Nacional de Salud y la ADRES.
El esquema de fiscalización del programa contará además con la veeduría de la Contraloría General de la República, la Procuraduría General de la Nación, la Defensoría del Pueblo y voceros de asociaciones de usuarios. A pesar de los progresos comunicados por el Ejecutivo, el Gobierno reconoció que el proceso de estabilización del sistema de salud continúa en desarrollo, por lo que mantendrá el seguimiento sobre las solicitudes pendientes para garantizar la efectividad de las atenciones reportadas.