El Departamento de Salud del Gobierno Vasco confirmó el fallecimiento de un hombre de 61 años por mpox (enfermedad previamente conocida como viruela del mono) en el Hospital Donostia de San Sebastián, marcando la primera muerte registrada en la comunidad autónoma de Euskadi debido a esta patología infecciosa. El paciente, quien se encontraba ingresado desde hacía semanas por una afección oncológica no terminal, contrajo el virus nosocomialmente tras compartir habitación con un infectado que había ingresado por una complicación en la garganta.
Tras confirmarse la presencia del patógeno, la dirección del centro sanitario perteneciente a la red pública Osakidetza procedió al aislamiento inmediato del caso secundario y al posterior alta del paciente inicial para que completara la cuarentena en su domicilio. La Directora Médica del hospital, Sara Arévalo, y el Jefe del Servicio de Enfermedades Infecciosas, Miguel Ángel Goenaga, señalaron que la evolución clínica del paciente oncológico se vio drásticamente comprometida por la severidad de la infección viral superpuesta a su condición de salud previa.
Ante el brote intrahospitalario, el Servicio Vasco de Salud desplegó un protocolo acelerado de contención que contempla la vacunación de más de 30 profesionales sanitarios y el monitoreo epidemiológico de aproximadamente 100 contactos estrechos. Las autoridades sanitarias expresaron que la probabilidad de que se originen nuevos contagios dentro de la institución es sumamente baja, debido a la rápida identificación de las cadenas de transmisión y a la eficacia superior al 85% que ofrece la inmunización preventiva.
En lo que va del año 2026, las autoridades de Euskadi han contabilizado 35 casos confirmados de mpox. Este patógeno zoonótico, perteneciente al género Orthopoxvirus, se transmite de persona a persona mediante contacto directo piel con piel, interacción con partículas respiratorias en proximidad estrecha o por contacto con objetos y textiles contaminados. Si bien la infección suele presentar una evolución autolimitada con fiebre, erupciones cutáneas y adenopatías, puede derivar en cuadros de alta severidad o fatales en personas con comorbilidades.
El episodio registrado en San Sebastián ocurre dentro del marco de vigilancia de las variantes del virus, recordando el antecedente de la cepa clado 1b (detectada en España a finales de 2025 y categorizada temporalmente como Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional por la OMS debido a su tasa de letalidad cercana al 3,6 %). La rápida capacidad de mutación del virus y su persistente circulación comunitaria han mantenido activas las alertas en los servicios asistenciales para prevenir brotes en entornos vulnerables.