Un estudio publicado en la revista Science Advances demostró que los patrones del habla pueden funcionar como un indicador del envejecimiento biológico, la salud cerebral y el riesgo de desarrollar demencia. La investigación, liderada por el profesor Agustín Ibáñez del Trinity College de Dublín y el Instituto Global de Salud Cerebral, utilizó algoritmos de aprendizaje automático para analizar cientos de características acústicas y lingüísticas de la voz, permitiendo estimar la edad cronológica e identificar la llamada "brecha de edad del habla" en los participantes.
El ensayo clínico incluyó a 2.928 participantes hispanohablantes procedentes de Argentina, Chile, Colombia, México y Perú, abarcando desde adultos sanos hasta pacientes con deterioro cognitivo leve, enfermedad de Alzheimer y variaciones de demencia frontotemporal. En lugar de evaluar parámetros aislados, los modelos computacionales examinaron de forma integrada variables como la velocidad de dicción, la frecuencia de las pausas, el tono, la precisión semántica, el vocabulario y la fluidez en la producción verbal.
Los resultados revelaron que las personas cuyo patrón de habla reflejaba una edad superior a su edad cronológica real presentaban signos de envejecimiento acelerado en múltiples sistemas del organismo. Esta divergencia en la voz se correlacionó de manera directa con la atrofia cerebral observada en neuroimágenes, así como con marcas de envejecimiento epigenético analizadas mediante tres relojes de metilación del ADN, además de un menor rendimiento en pruebas de memoria y funciones ejecutivas no lingüísticas.
Asimismo, el denominado "reloj del habla" logró distinguir a los individuos sanos de aquellos diagnosticados con diferentes patologías neurodegenerativas, registrándose las mayores desviaciones en casos de Alzheimer y demencia frontotemporal. En los pacientes con Alzheimer, la brecha de edad vocal coincidió con niveles elevados de p-tau217 plasmático, un biomarcador sanguíneo determinante en el diagnóstico de la enfermedad, al tiempo que reflejó un exposoma social adverso caracterizado por desventajas socioeconómicas o menor acceso a la salud durante la vida.
Especialistas del sector destacan que el análisis del habla constituye una alternativa no invasiva, remota y de bajo costo frente a metodologías diagnósticas complejas como las resonancias magnéticas, los análisis moleculares o las evaluaciones clínicas especializadas. Esta accesibilidad resulta crucial para democratizar el seguimiento epidemiológico en América Latina y otras regiones en desarrollo con acceso limitado a infraestructura médica de alta tecnología.
Pese a los hallazgos, los autores enfatizaron que la herramienta aún no posee estatus de prueba diagnóstica definitiva, dado que la metodología empleada fue fundamentalmente transversal y no determinó si las alteraciones vocales anteceden al deterioro cognitivo. Por ello, el equipo investigador indicó que se requerirán estudios longitudinales continuos y validaciones en diversos idiomas antes de considerar su aplicación clínica generalizada.