La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), con sede en la ciudad italiana de Parma, determinó en su más reciente evaluación que el aditivo sal de aspartamo-acesulfamo (E 962) no representa un riesgo para la salud humana en los niveles de consumo autorizados. Este compuesto, ampliamente utilizado en la industria para endulzar refrescos, yogures y productos alimenticios de contenido calórico reducido, se metaboliza tras la ingesta descomponiéndose en dos sustancias de uso frecuente: aspartamo (E 951) y acesulfamo K (E 950).
El panel de científicos de la EFSA reconfirmó la Ingesta Diaria Admisible (IDA) para el aspartamo en 40 mg por kilogramo de peso corporal al día, al tiempo que fijó la norma revisada para el acesulfamo K en 15 mg por kilogramo. De acuerdo con el organismo regulador, la exposición observada en todos los grupos de edad permanece dentro de los umbrales seguros definidos por la legislación comunitaria.
Respuesta científica y recomendaciones técnicas
En su dictamen técnico, la EFSA sugirió actualizar las especificaciones europeas vigentes para el aditivo E 962, a fin de homologarlas formalmente con los parámetros de los edulcorantes que componen su fabricación. Las autoridades reiteraron que los datos analizados no aportan evidencia que obligue a modificar el estatus comercial ni los límites normativos de estos ingredientes en los mercados de la Unión Europea.
No obstante, el dictamen de la agencia reguladora ha abierto una brecha con sectores de la sociedad civil y colectivos dedicados a la salud pública, quienes cuestionan la vigencia de estos criterios toxicológicos frente a revisiones globales sobre la materia.