La Comisión Europea ha dado un paso decisivo en la consolidación de su estrategia de salud pública con la presentación de la propuesta COM(2026) 481 de Recomendación del Consejo sobre chequeos de salud cardiovascular. La iniciativa se enmarca dentro del Safe Hearts Plan, presentado en diciembre de 2025, cuyo objetivo prioritario es lograr una reducción del 25% en la mortalidad cardiovascular prematura para el año 2035 mediante un marco común de detección precoz y prevención personalizada.
Las enfermedades cardiovasculares representan la principal causa de muerte y discapacidad en la Unión Europea, registrando aproximadamente 1,7 millones de fallecimientos anuales. Sin embargo, Bruselas enfatiza que hasta un 80% de estos eventos patológicos son prevenibles si se abordan de manera oportuna factores de riesgo clave como la hipertensión arterial, el colesterol elevado, la glucemia alta y la obesidad. Por ello, el documento insta a los Estados miembros a diseñar e implementar programas de cribado adaptados a sus realidades epidemiológicas y recursos nacionales.
La propuesta establece directrices concretas según el grupo de edad de la población. Para los adultos de entre 35 y 64 años, la Comisión recomienda la realización de controles sistemáticos al menos cada cinco años, incorporando la revisión de la historia clínica y familiar, hábitos de vida y la medición de factores biológicos. En este segmento se incluye la evaluación del perfil lipídico completo (destacando la medición de la lipoproteína(a) al menos una vez en la vida adulta), glucemia, hemoglobina glicosilada, parámetros de función renal y medidas de adiposidad corporal.
Para la población mayor de 65 años, los chequeos periódicos se sugieren con una frecuencia de tres a cinco años, pudiendo incorporar pruebas diagnósticas complementarias según el criterio clínico, tales como electrocardiogramas, evaluación de la enfermedad arterial periférica o cribado de fibrilación auricular. Asimismo, para los menores de 35 años se propone al menos un control inicial para evaluar la presión arterial y hábitos de salud. Como complemento preventivo, el plan aboga por incluir la vacunación estacional, como la de la gripe, para mitigar complicaciones vasculares en grupos de alto riesgo.
En el ámbito operativo, el plan fija metas cuantitativas exigentes para la década: alcanzar para 2035 el control anual de la presión arterial en el 75% de los ciudadanos de 25 a 64 años y en el 90% de los mayores de 65 años, así como la medición anual de colesterol y glucosa en el 65% y 80% de dichos grupos, respectivamente. Para respaldar este despliegue, la UE promueve el uso seguro de tecnologías digitales e inteligencia artificial en la evaluación de riesgos, respaldando la gestión de datos a través del Espacio Europeo de Datos Sanitarios.
Cabe destacar que la propuesta presentada por la Comisión no posee un carácter normativo directamente vinculante, sino que opera como una recomendación marco para orientar las políticas públicas nacionales. Con esta medida, Bruselas busca reducir las desigualdades en salud y garantizar que los chequeos preventivos resulten totalmente accesibles para los colectivos socioeconómicos más vulnerables y las poblaciones de zonas rurales de todo el bloque comunitario.