La epidemia de ébola declarada el pasado 15 de mayo en la República Democrática del Congo (RDC) sobrepasó los 8.000 casos confirmados y se aproxima a la cifra de 4.000 decesos. Según el informe epidemiológico publicado por el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) con registros al 26 de septiembre, el país suma 8.067 infecciones ratificadas y 3.901 muertes, registrando una tasa de mortalidad del 48,4% en la población afectada.
Las autoridades de salud reportan que 2.070 personas han logrado recuperarse del virus, mientras 773 pacientes continúan en aislamiento hospitalario bajo supervisión médica. Pese a que los equipos de respuesta han logrado investigar al 95,2% de los casos sospechosos en sus primeras 24 horas de notificación, el seguimiento de contactos se ubica en un 74,7 %, lo que complica la interrupción definitiva de las cadenas de transmisión en el país africano.
El INSP advirtió sobre la presencia de una transmisión comunitaria activa y persistente en las provincias de Ituri, Kivu del Norte, Haut-Uélé y Bas-Uélé. En conjunto, el virus impacta a 63 zonas de salud pertenecientes a siete de las 26 provincias de la RDC, extendiendo el riesgo epidemiológico desde las regiones del este hasta demarcaciones del centro-norte y noroeste del territorio nacional.
Por la escala de sus cifras, la presente emergencia constituye ya el segundo brote más contagioso y mortífero registrado a nivel global, superando la epidemia acontecida en la misma zona del Congo entre 2018 y 2020. No obstante, permanece distante del episodio de 2014 a 2016 en África occidental, el cual provocó más de 11.000 decesos y 28.000 contagios acumulados.
La crisis actual está causada por la cepa Bundibugyo, una variante para la cual no existen tratamientos antivirales aprobados en el mercado. En respuesta, la RDC inició a finales de agosto la administración de la vacuna Ervebo (diseñada originalmente para la cepa Zaire) debido a sus indicios de efectividad cruzada observados en estudios animales. Paralelamente, la Organización Mundial de la Salud (OMS) avanza en ensayos clínicos de fase 1 con dos fórmulas inmunizantes específicas que han demostrado perfil de seguridad en humanos.
A nivel regional, la epidemia logró cruzar la frontera hacia la vecina Uganda, país donde la OMS declaró el cierre del brote el pasado 26 de agosto tras reportar 20 contagios y dos fallecimientos. Las autoridades congoleñas enfatizan que la contención definitiva requerirá mantener el refuerzo en las labores de vigilancia epidemiológica, la participación activa de las comunidades locales y el despliegue de recursos logísticos en los focos más vulnerables.