La vitamina K1 es el nutriente clave presente en las verduras de hoja verde como las espinacas, la col rizada y el brócoli que la ciencia médica vincula directamente con una mejor salud respiratoria. Un estudio de cohorte desarrollado por investigadores de la Universidad Edith Cowan de Australia ha revelado que una ingesta elevada de esta variante vitamínica se asocia con un mayor rendimiento en la función pulmonar y con una reducción notable en la tasa de incidencia de la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC).
Para llegar a estas conclusiones, los científicos analizaron los datos clínicos de 179,062 participantes registrados en el Biobanco del Reino Unido durante un periodo de seguimiento prolongado de 10.5 años, publicando sus resultados en la revista especializada The American Journal of Clinical Nutrition. Los análisis transversales demostraron que aquellos individuos ubicados en el quintil más alto de consumo de vitamina K1 exhibieron un 16% menos de probabilidades de desarrollar EPOC y mostraron valores notablemente superiores en las pruebas de espirometría, específicamente en la Capacidad Vital Forzada (CVF) y el Volumen Espiratorio Forzado en el primer segundo (VEF1).
El profesor asociado Marc Sim, coautor de la investigación, explicó que el mecanismo biológico subyacente detrás de este beneficio radica en que la vitamina K1 es la encargada de activar una serie de proteínas dependientes que protegen las fibras elásticas de los pulmones. Estas estructuras microscópicas son fundamentales para permitir que el órgano se expanda y se contraiga eficientemente durante los ciclos respiratorios; al evitar su degradación prematura, el nutriente contribuye de manera directa a mantener la flexibilidad y la resiliencia del tejido pulmonar frente al desgaste crónico.

Un dato relevante del estudio es que estos efectos protectores resultaron mucho más pronunciados y evidentes en los pacientes fumadores activos y en aquellos trabajadores expuestos a ocupaciones de alto riesgo ambiental. No obstante, los investigadores aclararon que, al tratarse de un estudio de carácter estrictamente observacional, los resultados establecen una sólida asociación estadística pero no prueban una causalidad directa. Además, el equipo científico precisó que la vitamina K2 (presente en alimentos fermentados y lácteos) no demostró los mismos beneficios para el riesgo de EPOC, y que ninguna de las dos variantes evidenció un impacto medible o relación alguna con el control del asma.
Frente a este escenario, los expertos sugieren que añadir una ración diaria adicional de vegetales verdes es una estrategia sumamente factible y económica para alcanzar el umbral de protección respiratoria, el cual se sitúa en una meseta cercana a los 250 microgramos por día. El investigador Chengfeng Li señaló que consumir entre una taza y media y dos tazas de col rizada al día es suficiente para cubrir este requerimiento. Sin embargo, Li fue enfático al advertir que la nutrición cumple un rol complementario de soporte celular y jamás sustituirá las intervenciones médicas prioritarias, recordando que la medida más drástica y efectiva para salvaguardar los pulmones sigue siendo el cese definitivo del hábito de fumar.