La veterinaria jefe de Australia, Beth Cookson, confirmó la detección del primer brote de gripe aviar de alta patogenicidad H5N1 en la remota isla subantártica Macquarie, tras identificar el virus en poblaciones vulnerables de elefantes marinos y en un ejemplar de gaviota cocinera (Larus dominicanus). El hallazgo marca el primer evento epidemiológico de la cepa H5 registrado en esta reserva natural.
Ubicada en el océano Antártico, a medio camino entre Tasmania y la Antártida, la isla Macquarie forma parte del Patrimonio Mundial de la UNESCO y constituye una de las zonas de reproducción y cría más relevantes para el elefante marino del sur (Mirounga leonina). Los machos de esta especie pueden alcanzar un peso de hasta 3.600 kilogramos y han demostrado ser especialmente susceptibles a las cepas circulantes de influenza aviar.

De acuerdo con estimaciones del Gobierno federal australiano, el virus H5 presenta tasas de mortalidad infantil que superan el 90% en eventos epidémicos registrados en mamíferos marinos. La detección en Macquarie sigue a la ocurrida a fines de 2025 en la isla Heard (otro territorio subantártico australiano), donde la propagación de la enfermedad provocó la muerte de más de 13.000 crías de foca.
Ante el riesgo inminente de un brote masivo durante la temporada de reproducción, el Departamento de Medio Ambiente de Australia comenzó el retiro preventivo del personal científico de la estación de investigación de la isla. Las autoridades explicaron que la medida busca proteger la integridad y el impacto psicosocial de las expediciones frente a la eventualidad de presenciar mortalidades masivas en las colonias de fauna silvestre.
Los comités de expertos advierten que la llegada de la cepa H5N1 a Macquarie amenaza la estabilidad poblacional de las especies endémicas y refuerza la necesidad de mantener esquemas estrictos de vigilancia epidemiológica en las regiones subantárticas para monitorear el avance del virus.