Un reciente avance científico ha permitido entender mejor por qué la grasa visceral —esa que se acumula profundamente alrededor de los órganos internos— puede favorecer el desarrollo de la diabetes tipo 2. Esta condición, que afecta a millones de personas en todo el mundo, ha estado estrechamente vinculada con el exceso de grasa abdominal, pero hasta ahora los mecanismos subyacentes no estaban completamente claros.
Lo que los investigadores han descubierto es que la grasa visceral no actúa solo como un depósito de energía, sino como un tejido metabólicamente activo que libera sustancias y señales que pueden interferir con el metabolismo normal de la glucosa. Entre estas sustancias se encuentran hormonas y factores inflamatorios que, cuando se liberan en exceso, pueden causar una especie de resistencia a la insulina, el motor principal detrás del desarrollo de la diabetes tipo 2.
🧬‼️ | NUEVA CLAVE SOBRE LA DIABETES TIPO 2 — Investigadores identificaron por qué la grasa visceral, la que se acumula alrededor de los órganos abdominales, puede desempeñar un papel decisivo en el desarrollo de la diabetes tipo 2.
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La insulina es la hormona que permite que el azúcar presente en la sangre entre en las células para ser utilizado como energía. Cuando las células empiezan a responder menos a la insulina —un estado conocido como resistencia a la insulina— el cuerpo necesita producir cada vez más de esta hormona para mantener los niveles de glucosa estables. Con el tiempo, este sistema falla y se desencadena la diabetes tipo 2.
Además de liberar sustancias que promueven la inflamación, la grasa visceral puede afectar negativamente a órganos clave como el hígado y el páncreas, dificultando aún más la regulación de la glucosa y la producción de insulina. Este descubrimiento ayuda a explicar por qué no todas las personas con sobrepeso desarrollan diabetes, pero sí aquellas que tienen una mayor proporción de grasa visceral, independientemente de su índice de masa corporal.
Los expertos señalan que este tipo de grasa es especialmente peligrosa porque se localiza en áreas donde puede influir directamente en funciones metabólicas críticas. En comparación con la grasa subcutánea —la que se encuentra justo debajo de la piel—, la grasa visceral tiene un impacto mucho mayor en la forma en que el cuerpo maneja el azúcar y la sensibilidad a la insulina.
Este hallazgo también refuerza la importancia de estrategias de prevención centradas en la reducción de la grasa abdominal profunda. La actividad física regular, una alimentación equilibrada y la pérdida de peso sostenible han demostrado ser medidas eficaces para disminuir la grasa visceral, mejorar la sensibilidad a la insulina y, por ende, reducir el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.
No menos importante es la necesidad de que los profesionales de la salud incorporen estas evidencias en sus recomendaciones clínicas, ayudando a las personas a entender que no es solo el peso total lo que importa, sino dónde se acumula la grasa en el cuerpo. Esto puede permitir una intervención temprana más eficaz y personalizada.
En definitiva, entender el papel de la grasa visceral en el desarrollo de la diabetes tipo 2 representa un avance importante en la medicina preventiva, y ofrece una guía clara sobre cómo tomar acciones concretas para proteger la salud metabólica. Al adoptar hábitos saludables y controlar activamente la acumulación de grasa visceral, se puede dar un paso decisivo hacia la prevención de una de las enfermedades más prevalentes del siglo XXI.