Reducir al mínimo el consumo de azúcar mientras se toman medicamentos antibacterianos podría ser clave para proteger la flora intestinal y favorecer la recuperación general del paciente. Una investigación desarrollada por científicos estadounidenses reveló que la combinación de azúcares con tratamientos antibióticos intensivos amplifica la pérdida de diversidad microbiana, un factor estrechamente vinculado al éxito de terapias complejas en pacientes hospitalizados.
El trabajo de campo realizó un seguimiento detallado sobre la alimentación y el estado biológico de 173 personas con cáncer de la sangre sometidas a trasplantes de células madre en centros hospitalarios. Para prevenir o combatir infecciones oportunistas durante su estancia, la totalidad de los pacientes recibió antibioterapia, siendo en el 80% de los casos fármacos de amplio espectro, los cuales ejercen un impacto severo sobre el ecosistema bacteriano digestivo.
A través del registro de más de 9000 comidas ingeridas y el análisis fecal continuo, el equipo científico cuantificó el deterioro biológico producido por la dieta. Los datos reflejaron que por cada 100 gramos de azúcar consumidos en las 48 horas previas o simultáneas a la medicación, la variedad de bacterias protectoras en la microbiota disminuyó un 21% adicional, acelerando el empobrecimiento de la diversidad celular en el tracto digestivo.
La drástica pérdida de microorganismos aliados permitió que cepas agresivas como la bacteria Enterococcus faecium se apoderaran del entorno intestinal. Este microorganismo patógeno incrementa de forma alarmante el riesgo de infecciones letales en el torrente sanguíneo, complicando el pronóstico clínico de los pacientes que atraviesan tratamientos oncológicos e inmunosupresores de alta complejidad.
Ensayos complementarios realizados en modelos animales respaldaron la evidencia obtenida en humanos. Los experimentos demostraron que combinar la exposición al antibiótico biapenem con sacarosa en la dieta provocó un crecimiento de hasta 33 veces en la población de gérmenes agresivos, confirmando que la sacarosa actúa como un combustible directo para el desequilibrio intestinal inducido por los fármacos.
Los autores de la investigación instan a la comunidad médica y a los centros hospitalarios a revisar las dietas sugeridas durante los internamientos, limitando bebidas energéticas, zumos y batidos industriales ricos en azúcares. Especialistas de la institución City of Hope remarcan la necesidad de reevaluar la prescripción de antibióticos y cuidar la nutrición como una herramienta estratégica fundamental para preservar la salud digestiva del paciente.