Un estudio reciente publicado en la revista Neuropsychopharmacology revela que el consumo de cannabis durante la adolescencia se asocia con un menor avance en habilidades cognitivas, especialmente en memoria, atención, lenguaje y rapidez mental, entre los 9 y los 17 años. La investigación analizó a más de 11.000 jóvenes y concluyó que aquellos con rastros de THC mostraron un desarrollo cognitivo más lento en comparación con sus pares no consumidores.
Aunque el estudio no establece una relación causal directa, los autores destacan que el THC parece ser el principal responsable de las diferencias observadas. La Dra. Natasha Wade, investigadora principal de la Universidad de California en San Diego, explicó: “La adolescencia es un momento crítico para el desarrollo cerebral, y lo que vemos es que los adolescentes que comienzan a consumir cannabis no mejoran al mismo ritmo que sus pares”.
Detalles del estudio
El trabajo forma parte del estudio Adolescent Brain Cognitive Development (ABCD), el mayor estudio longitudinal de desarrollo cerebral en niños y adolescentes en Estados Unidos. Se evaluaron a 11.036 jóvenes desde los 9 o 10 años hasta los 16 o 17 años mediante pruebas cognitivas y análisis de cabello, orina y saliva para detectar consumo de cannabis. Los investigadores controlaron variables como antecedentes familiares, salud mental y consumo de otras sustancias.
Los hallazgos mostraron diferencias modestas pero consistentes en el desarrollo cognitivo. Los adolescentes con rastros de THC presentaron un menor avance en memoria, mientras que el consumo general se asoció con menores mejoras en atención, lenguaje y rapidez mental.
Recomendaciones de los expertos
Los investigadores enfatizan la importancia de retrasar el inicio del consumo de cannabis. “Retrasar el uso de cannabis respalda el desarrollo cerebral saludable”, señaló Wade. También recomiendan que familias y adolescentes tomen decisiones informadas, especialmente ante el aumento en la disponibilidad y accesibilidad de la sustancia.
En resumen, aunque el consumo de cannabis en adolescentes no causa necesariamente un daño irreversible, sí parece ralentizar el desarrollo cognitivo en una etapa clave de maduración cerebral. Los expertos coinciden en que retrasar su uso es una medida prudente para proteger la salud mental y cognitiva de los jóvenes.