La administración del presidente Donald Trump anunció la liberación inmediata de 600 millones de dólares en fondos previamente congelados por el Congreso destinados a Gavi, la alianza global de vacunas. La retención de los recursos financieros se había producido tras las objeciones planteadas por el secretario de Salud de Estados Unidos, Robert F. Kennedy Jr., quien había cuestionado la seguridad de las dosis distribuidas por la organización en los países con menores ingresos.
La decisión de restablecer la financiación se alcanzó luego de que la alianza internacional, con sede en Ginebra, se comprometiera a iniciar la transición para retirar los inmunizantes que utilicen timerosal (un conservante derivado del mercurio) y sustituirlos por alternativas más recientes. La directora ejecutiva de Gavi, Sania Nishtar, ya había adelantado la disposición de la entidad para modificar sus insumos, lo que facilitó el entendimiento con el Departamento de Estado.

El bloqueo de los fondos, que representaban aproximadamente el 13% del presupuesto operativo de la organización, había obligado a la alianza a implementar severos recortes de costos para mantener sus programas sanitarios. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, respaldó el acercamiento con la institución argumentando la necesidad de alinearse con las exigencias del Congreso y resguardar las metas estratégicas de Washington en materia de salud global.
Tras el acuerdo, el Gobierno de Estados Unidos prevé reincorporarse al consejo directivo de Gavi para supervisar la rendición de cuentas y la ejecución de la sustitución de vacunas en las campañas mundiales de inmunización infantil.