La fiebre amarilla acecha al 70% del territorio venezolano tras años de descuido

La fiebre amarilla acecha al 70% del territorio venezolano tras años de descuido
Crédito: UF/IFAS/EFE

La doctora Patricia Valenzuela alertó que la fiebre amarilla es endémica en el 70% de Venezuela, instando a una campaña de vacunación nacional ante el riesgo de transmisión. La especialista identificó tres corredores críticos —San Camilo, Sur del Lago y Guayana— donde el virus circula de forma silvestre, afectando a estados como Bolívar, Zulia y Táchira debido a la creciente incursión humana en zonas boscosas.

La crisis sanitaria se agrava por una cobertura vacunal del 72%, cifra muy inferior al 95% recomendado por organismos internacionales para garantizar la inmunidad de rebaño. Esta alarmante negligencia en la inmunización, sumada a la deforestación descontrolada, ha dejado a la población civil vulnerable ante una enfermedad que es prevenible con una sola dosis aplicada a partir del primer año de vida.

El virus circula bajo el ciclo selvático, donde los mosquitos Haemagogus transportan la infección de primates a humanos que acceden a áreas rurales por trabajo o turismo. Aunque no hay casos urbanos desde 1928, el riesgo de que el mosquito Aedes aegypti reintroduzca la enfermedad en las ciudades es una amenaza real si no se cierran de inmediato las brechas de vacunación en todo el país.

La vacuna se recomienda para ciudadanos de entre 1 y 59 años, debiendo aplicarse al menos 10 días antes de ingresar a zonas de riesgo para asegurar la protección. Se exceptúa a mujeres embarazadas y personas inmunosuprimidas, mientras que en mayores de 60 años se requiere una evaluación médica estricta para determinar si los beneficios superan los riesgos asociados a sus condiciones crónicas.

Es fundamental que se recupere la transparencia en los datos epidemiológicos, especialmente en los estados mineros y fronterizos donde la situación podría ser más crítica de lo reportado oficialmente. La seguridad sanitaria regional depende de que Venezuela abandone la desidia administrativa y retome los estándares de inmunización necesarios para neutralizar un brote que pone en peligro la estabilidad de la población.

Finalmente, la comunidad médica insiste en que una sola aplicación genera anticuerpos permanentes, eliminando la necesidad de refuerzos para quienes ya han sido inoculados previamente. Garantizar el acceso a esta dosis única es la única defensa estratégica para evitar que el ciclo selvático se transforme en una epidemia urbana devastadora, protegiendo así la salud pública frente a la inacción del Estado.