El envejecimiento de las plantillas de médicos, enfermeras y personal de apoyo se ha consolidado como una "crisis oculta" que amenaza la estabilidad de los sistemas de salud a nivel global. Un informe técnico presentado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que para el año 2030 cerca de 67 países podrían carecer del personal suficiente para garantizar la cobertura y prestación de servicios básicos en los niveles que ofrecen actualmente.
Khassoum Diallo, responsable del análisis estadístico de la OMS, enfatizó durante la presentación del estudio que la inminente ola de jubilaciones agravará la escasez de mano de obra en el sector. La organización proyecta un déficit estructural de 11,1 millones de trabajadores sanitarios hacia el final de la presente década, un fenómeno impulsado en gran medida por el retiro de profesionales que alcanzan la edad reglamentaria de jubilación.
Demografía profesional y focos críticos de retiro
Los datos recopilados por el organismo internacional indican que uno de cada cuatro médicos en el mundo tiene más de 55 años, lo que implica su retiro efectivo dentro de los próximos diez años. Esta proporción se incrementa a uno de cada tres profesionales en las naciones de ingresos altos, alcanzando niveles críticos en países específicos donde cerca de la mitad del cuerpo médico especialista sobrepasa dicha franja etaria:
- Escenario global: 25 % de los médicos superan los 55 años de edad.
- Países de altos ingresos: 33 % del personal médico se encuentra próximo a la jubilación.
- Países con mayor impacto: Bulgaria, Letonia y Japón concentran casi un 50 % de especialistas en la fase final de su trayectoria laboral.
Crecimiento histórico frente a la brecha de inequidad
El informe reconoce que la fuerza laboral sanitaria global registró un crecimiento sostenido durante los últimos 20 años, pasando de una densidad de 44,9 trabajadores por cada 10.000 habitantes en 2006 a 67,9 por cada 10.000 en 2025. En la actualidad, el sector cuenta con más de 70 millones de trabajadores y personal asistencial en todo el mundo; sin embargo, esta expansión cuantitativa no ha resuelto la disparidad en la distribución geográfica de los recursos humanos.
Las desigualdades regionales continúan condicionando el acceso a la atención médica. Mientras que en los países con mayor densidad asistencial cada médico atiende a un promedio inferior a 150 personas, en las regiones con menor cobertura un solo profesional debe asumir la atención de más de 26.000 habitantes. En el ámbito regional, Europa registra una densidad de médicos 13 veces superior a la de África, así como una presencia de personal de enfermería seis veces mayor, evidencias de un desequilibrio estructural que dificulta la respuesta ante emergencias sanitarias futuras.