Por qué el neuroticismo se asocia a mayor frecuencia de fantasías sexuales según expertos

Un estudio reciente revela que las personas con mayores niveles de neuroticismo, rasgo de personalidad relacionado con la inestabilidad emocional, tienden a tener mayor frecuencia de fantasías sexuales que quienes muestran otros rasgos más equilibrados

Por qué el neuroticismo se asocia a mayor frecuencia de fantasías sexuales según expertos
ND3000/ ISTOCK | Crédito: Europa Press

Un estudio psicológico reciente ha arrojado luz sobre una relación que hasta ahora había recibido poca atención pública: las personas con altos niveles de neuroticismo tienden a tener fantasías sexuales con mayor frecuencia que quienes puntúan más bajo en este rasgo de personalidad. El hallazgo es interesante porque ilumina cómo ciertas características emocionales y psicológicas pueden influir en aspectos íntimos de la vida interior de las personas.

El término neuroticismo se refiere a un rasgo de personalidad caracterizado por inestabilidad emocional, tendencia hacia emociones negativas como ansiedad o preocupación, y una mayor sensibilidad al estrés. Aunque todos poseemos este rasgo en mayor o menor medida, quienes puntúan alto en neuroticismo suelen experimentar emociones con mayor intensidad y fluctuación que el promedio. Este rasgo forma parte de los cinco grandes factores de personalidad que los psicólogos utilizan para describir diferencias estables entre individuos.  

Lo que esta nueva investigación sugiere es que las personas con mayor neuroticismo informan tener fantasías sexuales más frecuentes, comparado con quienes exhiben rasgos de personalidad más estables o con mayores niveles de responsabilidad y amabilidad. Este patrón se observó tras analizar los datos de miles de adultos que respondieron cuestionarios estandarizados sobre frecuencia de fantasías y rasgos de personalidad dentro de un marco científico riguroso.  

¿Por qué puede ocurrir esto? Los especialistas en psicología sugieren que las fantasías sexuales podrían actuar como una forma de regulación emocional en personas que atraviesan estados internos más intensos o conflictivos. En otras palabras, cuando alguien con alta propensión a la ansiedad, la rumia o la sensibilidad emocional experimenta pensamientos internos, es posible que utilice las fantasías como un mecanismo —consciente o no— para gestionar tensión, estrés o emociones difíciles.  

Es importante subrayar que las fantasías sexuales son una parte normal del repertorio mental humano. Su presencia no implica necesariamente comportamientos problemáticos ni desórdenes. De hecho, muchos expertos las consideran componentes naturales de la vida sexual, útiles para explorar deseos o enriquecer la experiencia íntima desde la imaginación. Sin embargo, cuando se vuelven excesivas o generan angustia —por ejemplo en casos de preocupación obsesiva— pueden intersectar con dificultades psicológicas que merecen atención profesional.  

Lo que esta investigación aporta es una mirada más matizada: no todas las personas fantasían con la misma frecuencia ni por las mismas razones, y rasgos como el neuroticismo pueden ayudar a explicar diferencias individuales en la experiencia interna de deseos y pensamientos. Para profesionales de la salud mental, entender esta asociación podría facilitar enfoques más personalizados en terapias que abordan la sexualidad y el bienestar emocional.

En definitiva, el estudio nos recuerda que la personalidad no solo moldea cómo vivimos nuestras emociones en lo social o lo cotidiano, sino también en aspectos íntimos y privados de nuestra mente. Reconocer esta interacción entre rasgos psicológicos y experiencias personales abre puertas a una comprensión más completa de la complejidad humana y de cómo nuestra personalidad influye en áreas tan profundas como nuestros pensamientos eróticos.