Afirman que oler las propias flatulencias puede ser beneficioso para el cerebro

Ciertas cantidades de sulfuro de hidrógeno pueden ayudar a proteger los cerebros envejecidos de la enfermedad de Alzheimer, según un estudio de 2021

Afirman que oler las propias flatulencias puede ser beneficioso para el cerebro
Autor: NomadSoul | Crédito: GTRES

Un estudio de 2021 realizado por científicos de Johns Hopkins Medicine sugiere que el sulfuro de hidrógeno (H2S), el gas responsable del olor a huevo podrido en las flatulencias, podría proteger las células cerebrales envejecidas contra la enfermedad de Alzheimer en dosis pequeñas. Aunque este gas es tóxico en grandes cantidades, en niveles menores regula funciones corporales esenciales y facilita la comunicación celular. Los investigadores vinculan el envejecimiento y la neurodegeneración a la señalización celular mediante H2S y otras moléculas gaseosas. El cuerpo produce naturalmente pequeñas cantidades de H2S, que modifica proteínas clave mediante sulfhidratación química. Los niveles de sulfhidratación en el cerebro disminuyen con la edad y son aún más bajos en pacientes con Alzheimer. "Nuestros nuevos datos vinculan firmemente el envejecimiento, la neurodegeneración y la señalización celular mediante el sulfuro de hidrógeno y otras moléculas gaseosas dentro de la célula", afirma el doctor Bindu Paul, autor de correspondencia.

Métodos del estudio

El estudio examinó ratones modificados genéticamente para imitar la enfermedad de Alzheimer humana. Se inyectó a los ratones un compuesto portador de H2S llamado NaGYY, que liberó lentamente moléculas de H2S por todo el organismo. Durante 12 semanas, se evaluaron cambios en la memoria y función motora mediante pruebas de comportamiento, comparando ratones tratados con no tratados.

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Resultados principales

Las pruebas mostraron que el H2S mejoró la función cognitiva y motora en un 50% en comparación con ratones no tratados. Los ratones tratados recordaban mejor cambios de ubicación (como una plataforma) y eran más activos físicamente. Experimentos revelaron que el H2S modifica la enzima GSK3β, previniendo su interacción excesiva con la proteína Tau, lo que reduce aglomeraciones en células nerviosas, bloqueos en la comunicación nerviosa y muerte celular. En ausencia de H2S, GSK3β se une a Tau, causando deterioro cognitivo, memoria y función motora. "Los resultados mostraron que los efectos conductuales de la enfermedad de Alzheimer podían revertirse introduciendo sulfuro de hidrógeno". Estadística: mejora del 50% en funciones cognitiva y motora.

Discusión y opiniones de expertos

Los niveles bajos de sulfhidratación en el cerebro con Alzheimer confirman la disminución etaria, con mayor presencia en pacientes. El H2S actúa como señalizador cuando los niveles son saludables, pero su ausencia permite interacciones dañinas entre GSK3β y Tau, llevando a neurodegeneración. Hasta recientemente, faltaban herramientas para imitar la producción natural de H2S celular; el compuesto NaGYY corrige esto. "Comprender la cascada de acontecimientos es importante para diseñar terapias que puedan bloquear esta interacción, como es capaz de hacer el sulfuro de hidrógeno", afirmó Daniel Giovinazzo, primer autor. "El compuesto utilizado en este estudio hace precisamente eso, y demuestra que, corrigiendo los niveles cerebrales de sulfuro de hidrógeno, podríamos revertir con éxito algunos aspectos de la enfermedad de Alzheimer", afirma Matt Whiteman.