El Gobierno de Australia confirmó este miércoles la transmisión local del virus de la gripe aviar H5N1 dentro de su población de aves nativas. El anuncio genera preocupación ante el riesgo de una propagación más amplia del patógeno, el cual ingresó al territorio australiano el pasado mes de junio a través de un ave marina migratoria, terminando con la condición del país como la única región del planeta libre de esta variante letal.
La ministra de Agricultura, Pesca y Silvicultura, Julie Collins, detalló en rueda de prensa que la transmisión comunitaria se detectó específicamente en charranes crestados dentro del estado de Australia Meridional. Las autoridades confirmaron siete nuevos diagnósticos en esta especie, lo que elevó a 27 la cifra total de infecciones detectadas en el país. Aunque hasta el momento no se reportan episodios de mortalidad masiva ni afectaciones en la industria avícola comercial, Collins advirtió que prevén un incremento paulatino de casos en la fauna silvestre.

El avance de la enfermedad motivó el despliegue de medidas preventivas inmediatas en zonas de alta sensibilidad ecológica. Ante el reporte de cuatro casos sospechosos en la isla Canguro (un importante enclave turístico de Australia Meridional que alberga una de las principales colonias de leones marinos del país), la ministra de Industrias Primarias del estado, Clare Scriven, anunció la suspensión del acceso público a las playas para resguardar a los mamíferos marinos, mientras se aguarda la confirmación de otros 11 casos bajo análisis.
Hasta la fecha, cuatro estados australianos han detectado la presencia de la cepa H5N1, la cual ha provocado la muerte de millones de animales y contagios en trabajadores agrícolas a escala global desde el año 2021. Las autoridades de salud ambiental mantienen un monitoreo estrecho en el continente, considerando la vulnerabilidad del ecosistema local, donde cerca de la mitad de las especies de aves silvestres y el 83% de los mamíferos son endémicos del territorio australiano.