Científicos de la Universidad de Nagoya, en Japón, lograron trasplantar con éxito tejido pituitario humano cultivado en laboratorio a un primate al que se le había extirpado previamente la glándula hipófisis. El avance, publicado en la revista especializada Stem Cell Research & Therapy, representa la primera ocasión en que células hipofisarias generadas a partir de células madre logran sobrevivir y desempeñar sus funciones hormonales dentro de un primate.
La hipófisis es una estructura fundamental situada en la base del cerebro que se encarga de regular el metabolismo, el crecimiento y la respuesta al estrés mediante la liberación de hormonas como la adrenocorticotropina (ACTH). En pacientes con deficiencias hormonales severas o sin esta glándula, la falta de ACTH impide que las glándulas suprarrenales secreten cortisol, una sustancia crucial para regular la presión arterial y los niveles de azúcar en sangre.
Actualmente, las personas que carecen de una glándula funcional deben depender de tratamientos hormonales sustitutivos mediante fármacos de por vida. Sin embargo, estas terapias farmacológicas resultan incapaces de imitar las fluctuaciones naturales y dinámicas que el organismo exige según los picos de estrés o las distintas horas del día, lo que expone a los pacientes a graves complicaciones de salud.
Para solventar esta limitación, el equipo de investigación desarrolló organoides a partir de células madre humanas capaces de sintetizar ACTH de forma fisiológica. Las primeras pruebas de laboratorio se efectuaron en modelos de ratones sin hipófisis, donde los tejidos implantados bajo la piel lograron producir la hormona durante más de seis meses, prolongando la supervivencia de los animales sin registrar la formación de tumores ni anomalías celulares.
Posteriormente, los científicos probaron el procedimiento en un macaco al que le administraron medicamentos inmunosupresores para evitar el rechazo de las células humanas. Durante un periodo de seis semanas, el injerto restauró las concentraciones de ACTH y cortisol en la sangre del animal, logrando además frenar la severa pérdida de peso asociada a la deficiencia hormonal crónica.
Tres meses después de la intervención, los análisis confirmaron la supervivencia de células trasplantadas en el primate y descartaron la migración celular hacia otros órganos vitales como el hígado o los pulmones. No obstante, los investigadores subrayaron que los resultados son estrictamente experimentales al haberse probado en un único espécimen, por lo que las próximas fases del estudio buscarán optimizar la viabilidad del tejido a largo plazo y evaluar métodos de inmunosupresión más seguros.