El Ministerio de Salud de Costa Rica, en una acción conjunta con la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), activó una investigación epidemiológica y sanitaria de emergencia tras detectarse un brote masivo de enfermedades transmitidas por alimentos en el cantón de Mora. Las autoridades sanitarias ordenaron la clausura temporal de un establecimiento comercial ubicado en el distrito de Ciudad Colón, señalado de forma preliminar como el foco originario de la contaminación. Se busca contener la propagación del patógeno mientras se completan las auditorías de laboratorio.

La intervención del cuerpo de inspectores del Ministerio de Salud en el local comercial reveló graves fallas estructurales en materia de bioseguridad e higiene. El acta técnica de la fiscalización detalló severas inconsistencias en los procesos de limpieza y desinfección de las superficies de trabajo, la pérdida de la cadena de frío debido a un deficiente control de temperatura en las cámaras de refrigeración y una manipulación inadecuada de los ingredientes. Estos factores habrían creado un escenario idóneo para la proliferación bacteriana y la posterior contaminación cruzada de los platillos.
Hasta el último corte epidemiológico unificado, la red asistencial de las zonas de Mora y Puriscal contabiliza a 83 personas que presentan cuadros agudos de diarrea y malestar general. Del total de pacientes atendidos, 43 casos clínicos permanecen bajo estricta investigación médica como sospechosos de intoxicación alimentaria, mientras que 25 de los afectados admitieron de forma directa haber ingerido productos en el comercio sancionado. Hasta el momento, las pruebas analíticas de laboratorio han ratificado formalmente a 9 pacientes como casos positivos por la bacteria Salmonella.
"El Ministerio de Salud informa que la investigación continúa en desarrollo y que la información oficial podrá actualizarse conforme avancen los análisis", comunicaron los portavoces gubernamentales de la cartera, reafirmando el compromiso del Estado con el resguardo sanitario de la población civil.
Las muestras biológicas recolectadas en las cocinas del establecimiento fueron trasladadas bajo estrictos protocolos de custodia al Instituto Costarricense de Investigación y Enseñanza en Nutrición y Salud (INCIENSA) para determinar la cepa exacta del patógeno. En paralelo, el Ministerio de Salud inició una estrategia de coordinación logística con el Servicio Nacional de Salud Animal (SENASA) para auditar la trazabilidad, los proveedores y los procesos de faenamiento de los productos cárnicos vinculados al comercio, buscando descartar focos de contaminación en las cadenas de suministro mayoristas.

Frente a la celeridad del brote, los servicios médicos costarricenses emitieron un exhorto urgente a la ciudadanía para extremar las medidas higiénicas domésticas elementales, haciendo énfasis en el lavado frecuente de manos con agua y jabón, la cocción completa de carnes rojas y pollo, y la correcta separación de alimentos crudos y cocidos. Asimismo, las autoridades instaron a los habitantes a abstenerse de comer en puestos ambulantes o comercios que carezcan de permisos sanitarios vigentes, y recordaron que cualquier persona que manifieste fiebre alta, vómitos o dolor abdominal agudo debe acudir de forma inmediata al centro de salud más cercano.