El Servicio de Neonatología del Hospital Universitario 12 de Octubre lleva a cabo un ensayo clínico centrado en la fabricación e implementación de mascarillas nasales personalizadas mediante tecnología de impresión 3D para recién nacidos prematuros. La iniciativa está dirigida a bebés que nacen con un peso inferior a 1.500 gramos y que requieren soporte respiratorio, buscando optimizar la ventilación asistida y minimizar el impacto que las mascarillas convencionales causan en la superficie facial de estos pacientes.
El proceso arranca con la colaboración de los progenitores durante el método canguro, momento en el que el equipo de ingenieros realiza un escaneo facial de la zona nasal del neonato. A partir de esa lectura, se genera una malla digital tridimensional que permite fabricar un dispositivo adaptado a la anatomía de cada bebé. Durante el protocolo de evaluación, el personal de salud alterna el uso de la mascarilla comercial con la personalizada impreso en 3D en períodos de cuatro horas para monitorizar la respuesta clínica.
Eficacia en pacientes de extremo bajo peso al nacer
La Dra. María Teresa Moral, jefa de sección de Neonatología del Hospital 12 de Octubre, explicó que el estudio busca evaluar la seguridad y la efectividad de las mallas personalizadas para lograr un sellado que prevenga fugas de aire. La reducción de los escapes permite administrar la presión de aire de forma más directa, disminuyendo los niveles de presión requeridos y previniendo la aparición de lesiones por fricción en los tejidos de la zona nasal.
Los análisis del proyecto han determinado que los beneficios de la intervención son más marcados en la población de mayor riesgo: los bebés con un peso menor a 750 gramos. En este grupo de extrema prematuridad, la utilización del accesorio adaptado resultó determinante para sostener la ventilación de forma adecuada sin provocar daño tisular.
Impacto en el confort y el desarrollo del neonato
El abordaje médico resalta que el manejo de las áreas de dolor e incomodidad durante las primeras semanas de vida resulta fundamental para no interferir de manera negativa en el desarrollo neurológico del paciente.
Al asegurar una mejor transmisión del soporte ventilatorio, mantener la comodidad de los prematuros y prevenir úlceras o deformaciones en el rostro, el proyecto científico combina la innovación tecnológica con la protección del desarrollo integral en las unidades de cuidados intensivos neonatales.