En el marco de las actividades del Septiembre Amarillo y la conmemoración del Día Mundial para la Prevención del Suicidio este 10 de septiembre, el psicólogo Diego Andrés Salazar Rivera, hizo un llamado a reflexionar sobre las dificultades persistentes para identificar las propias señales de malestar emocional. A pesar del incremento en la difusión de contenidos sobre ansiedad, depresión, trauma o agotamiento laboral, el especialista advierte que la sobreinformación no se traduce necesariamente en una escucha interna efectiva.
La discusión adquiere una urgencia particular dentro del panorama sociodemográfico colombiano. Datos oficiales consignados por el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses indican que durante el año 2025 se contabilizaron 2.823 decesos por suicidio en el país, de los cuales la mayoría (equivalente al 80,5 %) correspondió a la población masculina.
Los mandatos de género y el silencio en la salud masculina
Al analizar estos indicadores, Salazar Rivera señaló que los condicionamientos culturales ligados a la masculinidad tradicional juegan un rol determinante en la contención emocional y la resistencia a buscar ayuda profesional. Las exigencias asociadas con la resolución constante de problemas, la provisión económica y la resistencia física llevan a que la manifestación del dolor o la vulnerabilidad sea percibida como una muestra de debilidad.
Este aislamiento progresivo impide la detección oportuna de alteraciones en los patrones de comportamiento. De acuerdo con el especialista, resulta fundamental observar los cambios en las relaciones interpersonales, la calidad del descanso y las dinámicas empleadas para gestionar estados como la tristeza, la frustración o la ira.
Perspectivas de prevención y cambio de narrativa
Las cifras del Instituto Nacional de Salud respaldan la necesidad de estructurar estrategias permanentes, tras registrar 38.770 intentos de suicidio notificados en el territorio colombiano durante el año 2024. Ante este panorama, la campaña internacional vigente hasta 2026 promovida por la Organización Mundial de la Salud propone el lema "Cambiar la narrativa sobre el suicidio", buscando desmontar estigmas y promover conversaciones sin juzgamiento.