La abstinencia de nicotina aumenta la sensibilidad al dolor al alterar canales iónicos en neuronas sensoriales, según investigadores de UC San Diego

El estudio resalta la compleja interacción entre la nicotina, el sistema nervioso periférico y la inflamación, ofreciendo una nueva perspectiva sobre los desafíos neurobiológicos del abandono del hábito.

La abstinencia de nicotina aumenta la sensibilidad al dolor al alterar canales iónicos en neuronas sensoriales, según investigadores de UC San Diego

Científicos de la Universidad de California en San Diego han descubierto un mecanismo por el cual la abstinencia de nicotina provoca un aumento temporal en la sensibilidad al dolor, explicando por qué muchos exfumadores experimentan dolores más intensos durante las primeras semanas de dejar el tabaco.

El estudio identifica que la interrupción del consumo de nicotina altera los canales iónicos en las neuronas sensoriales del sistema nervioso periférico, activando vías inflamatorias que amplifican las señales nociceptivas (de dolor). Este proceso involucra la upregulation de receptores nicotínicos acetilcolinérgicos y la liberación de citoquinas proinflamatorias, haciendo que estímulos normales —como el tacto ligero o el calor moderado— se perciban como dolorosos (un fenómeno conocido como alodinia o hiperalgesia).

Publicado en Nature Neuroscience, el trabajo revela que este efecto es mediado por cambios en la expresión de proteínas en las terminaciones nerviosas periféricas, lo que genera una inflamación local y una hiperexcitabilidad neuronal. En modelos animales, los investigadores observaron que bloquear estas vías inflamatorias o los receptores específicos reduce significativamente la hipersensibilidad al dolor durante la abstinencia.

Este hallazgo explica una barrera común en el abandono del tabaco: la percepción aumentada de dolor físico complica el proceso de cesación, ya que los fumadores pueden interpretar estos síntomas como una razón para recaer. Sin embargo, los autores enfatizan que el efecto es temporal, desapareciendo progresivamente con el tiempo a medida que el sistema nervioso se adapta, generalmente en semanas o meses.

Los investigadores destacan que los beneficios a largo plazo de dejar de fumar —como la reducción del riesgo de cáncer, enfermedades cardiovasculares y pulmonares— superan ampliamente esta fase transitoria de discomfort. Este descubrimiento podría paving el camino para nuevas terapias, como moduladores selectivos de canales iónicos o antiinflamatorios específicos, para facilitar la cesación tabáquica al mitigar los síntomas de abstinencia dolorosos.