El Instituto Nacional de Salud Pública y Medio Ambiente de los Países Bajos (RIVM) informó que el país registró un incremento de 911 muertes adicionales entre finales de junio y principios de julio, coincidiendo con una ola de calor que azotó con fuerza a Europa occidental. La actualización de las estadísticas epidemiológicas revela que la tasa de mortalidad superó los promedios habituales para el periodo comprendido entre el 22 de junio y el 5 de julio.
Aunque las autoridades sanitarias aclararon que las causas médicas exactas de los fallecimientos no quedan registradas de manera inmediata, el organismo oficial subrayó que es probable que las temperaturas extremas hayan desempeñado un papel determinante en el deceso de estas personas.

De acuerdo con el desglose detallado por el RIVM, la población de adultos mayores de 80 años fue la que sufrió con mayor severidad el impacto del fenómeno climático, representando la gran mayoría de las muertes. Geográficamente, la mayor concentración de decesos se localizó en las regiones del sur y el este del territorio neerlandés, zonas donde los termómetros rozaron los 40 °C.
Durante la semana del 22 al 28 de junio, en pleno apogeo de las temperaturas extremas, se documentaron 586 muertes adicionales, una cifra que superó las primeras estimaciones de las autoridades. En la semana posterior, del 29 de junio al 5 de julio, se registraron otros 325 fallecimientos en exceso.

Este episodio térmico obligó al Real Instituto Meteorológico de los Países Bajos (KNMI) a activar, por primera vez en su historia, una alerta de código rojo por calor extremo, un nivel de emergencia que no se había alcanzado siquiera durante los registros récord del año 2019. Las autoridades activaron el Plan Nacional contra el Calor en varias provincias de la región central y meridional, dicha acción busca movilizar a proveedores de servicios de salud, cuidadores y redes de apoyo comunitario para monitorear constantemente y brindar asistencia directa a los sectores vulnerables.
La crisis climática y de salud vivida en los Países Bajos no es un hecho aislado, sino que forma parte de un patrón meteorológico que ha venido castigando a todo el continente europeo. Diversos informes oficiales de naciones vecinas como Bélgica, España, Francia y el Reino Unido también han reportado miles de muertes en exceso asociadas a las recurrentes fluctuaciones térmicas estivales.