La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha informado que el recuento de casos sospechosos en el brote de ébola de la República Democrática del Congo (RDC) ha descendido de forma drástica a 116. Esta reducción se debe a que las autoridades médicas lograron descartar cientos de alertas previas tras realizar las debidas investigaciones sobre el terreno. En paralelo, la agencia sanitaria internacional confirmó que la cifra de contagios validados mediante pruebas de laboratorio se sitúa actualmente en 321 casos dentro del país africano.
En su reporte emitido este martes, la OMS detalló que el brote en la República Democrática del Congo ha provocado hasta el momento un total de 48 muertes, mientras que seis personas han logrado recuperarse satisfactoriamente de la enfermedad. El portavoz del organismo, Christian Lindmeier, explicó ante los periodistas en Ginebra que las cifras epidemiológicas seguirán fluctuando con el tiempo a medida que se continúen realizando exámenes diagnósticos a la población. Asimismo, precisó que los casos desestimados correspondían en realidad a personas que padecían otras patologías o que simplemente habían presentado cuadros febriles comunes.

El escenario regional también incluye afectaciones en el vecino país de Uganda. De acuerdo con las declaraciones del portavoz de la institución, inicialmente se habían contabilizado nueve contagios confirmados y un fallecimiento asociado en territorio ugandés. No obstante, el Ministerio de Salud de Uganda informó este mismo martes sobre la detección de seis nuevos pacientes positivos entre los contactos estrechos de casos previos, lo que eleva la cifra acumulada de transmisiones verificadas en esa nación a 15 infectados.
Antes de que se realizara esta actualización en los registros oficiales, el volumen de alertas en el Congo era notablemente superior. El pasado viernes, la OMS computaba 906 casos sospechosos bajo estudio, los cuales abarcaban 223 muertes dudosas. Posteriormente, el director general de los Centros Africanos para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC de África), Jean Kaseya, llegó a señalar en un artículo de opinión publicado en el diario Financial Times que el volumen de alertas en investigación superaba las 1.100 notificaciones.

La depuración de las estadísticas se formalizó después de que el Ministerio de Salud de la RDC ajustara sus balances oficiales para eliminar de las listas aquellos reportes descartados y las muertes sospechosas que aún aguardaban resultados analíticos. Los protocolos vigentes estipulan que un caso sospechoso abarca a cualquier individuo detectado por los sistemas de vigilancia o que muestre sintomatología compatible en un centro médico, mientras que la categoría de caso confirmado se reserva de manera exclusiva para quienes den positivo a la cepa Bundibugyo.
El proceso de diagnóstico ha representado un desafío técnico complejo para los equipos de respuesta sanitaria. Al inicio de la emergencia, las pruebas médicas más comunes y extendidas en la región no tenían la capacidad de detectar la variante Bundibugyo, una situación agravada por la limitada disponibilidad de laboratorios aptos en la zona. Cabe destacar que el brote de esta cepa específica, para la cual no existe todavía ninguna vacuna comercial aprobada, fue anunciado por los CDC de África el pasado 15 de mayo como el decimoséptimo brote de ébola en la historia del Congo, siendo catalogado de inmediato por la OMS como una emergencia de salud pública de importancia internacional.