Una investigación epidemiológica de escala internacional ha determinado que los trastornos mentales se han convertido en la principal causa de años vividos con discapacidad (YLD, por sus siglas en inglés) a nivel global, superando a las enfermedades cardiovasculares y los tumores. El informe, que forma parte del Estudio de la Carga Global de Enfermedades 2023, detalla que las afecciones psiquiátricas e intelectuales acumulan 1.170 millones de casos prevalentes en todo el mundo.
Este volumen de diagnósticos representa un incremento del 95,5% en términos absolutos respecto a los registros de 1990, consolidando una crisis sanitaria que afecta de forma transversal a los sistemas públicos de salud. La investigación fue coordinada por especialistas del Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud (IHME) de la Universidad de Washington, en colaboración con la Universidad de Queensland, Australia.

Mediante el uso de modelos de meta-regresión bayesiana, los científicos analizaron datos de 12 categorías de trastornos en 204 países y territorios. El balance clínico arrojó que estas patologías representaron 171 millones de años de vida ajustados por discapacidad (DALY) en el último año, lo que equivale a explicar el 17,3% de toda la pérdida de salud por discapacidad a nivel planetario.
Los datos demuestran un impacto epidemiológico desproporcionado en las mujeres y en el grupo demográfico de los adolescentes. Durante el periodo analizado, el volumen de mujeres afectadas alcanzó los 620 millones frente a 552 millones de hombres, una brecha que los investigadores vinculan a determinantes sociales como la exposición a violencia hacia las mujeres, desigualdades estructurales y una mayor carga en tareas de cuidados.

Asimismo, la tasa de años perdidos por discapacidad registró su pico máximo global en la población de entre 15 y 19 años, una fase crítica del desarrollo que condiciona directamente el futuro educativo y laboral de los jóvenes.
"Los recientes aumentos se deben principalmente a los trastornos de ansiedad y al trastorno depresivo mayor", explicó Damian Santomauro, primer autor del trabajo de investigación.
El salto estadístico muestra una aceleración crítica en las tendencias a partir del año 2019. De acuerdo con el reporte, la prevalencia estandarizada por edad del trastorno depresivo mayor aumentó cerca de un 24%, mientras que los trastornos de ansiedad sufrieron un incremento superior al 47%, alcanzando sus niveles máximos en los años posteriores a la emergencia sanitaria por COVID-19. Los autores asocian este fenómeno tanto a las secuelas del estrés crónico derivado de la crisis biológica como a factores estructurales preexistentes, entre los que destacan el declive de la cohesión social, la pobreza y los entornos de inseguridad urbana.
El avance de la prevalencia convive con una brecha de acceso a la asistencia médica en todas las regiones del mundo, independientemente del nivel del Índice Sociodemográfico (SDI) de las naciones. Los Países Bajos y Australia figuran entre los territorios con las tasas de carga asistencial más elevadas, superando el promedio de áreas de menores recursos.