El Ministerio de Salud de Chile oficializó la declaración de una alerta sanitaria preventiva en 13 de las 16 regiones del país, abarcando desde la región de Atacama hasta Magallanes. La medida extraordinaria se implementó tras confirmarse un incremento en la letalidad por hantavirus durante 2026, contabilizando 46 casos y 18 personas fallecidas. La tasa de mortalidad se situó en un 39%, duplicando los registros de 2025, cuando se reportaron ocho muertes sobre un total de 44 contagios.
El decreto gubernamental, que permanecerá vigente hasta el 31 de julio de 2027, faculta a la autoridad sanitaria a contratar personal especializado de forma expedita, adquirir insumos médicos y ejecutar acciones inmediatas de control en los territorios afectados. La subsecretaria de Salud Pública, Alejandra Pizarro, enfatizó que la disposición no responde a una epidemia desbordada, sino a una estrategia de preparación y respuesta rápida para agilizar los diagnósticos y evitar una crisis asistencial.
El virus, endémico en el país suramericano, es transmitido principalmente por el ratón de cola larga (Oligoryzomys longicaudatus), un roedor silvestre que habita en zonas rurales y semirurales. La infección humana ocurre por la inhalación de partículas virales suspendidas en el aire a partir de la orina, heces o saliva del animal, con especial riesgo en espacios cerrados o poco ventilados como galpones, leñeras y bodegas abandonadas.

Frente a la ausencia de vacunas o tratamientos antivirales específicos, las autoridades reiteraron el llamado a la población para aplicar medidas de autocuidado preventivo. Entre las recomendaciones destacan ventilar los inmuebles cerrados durante al menos 30 minutos antes de ingresar, rociar agua con cloro sobre las superficies antes de limpiar para evitar levantar polvo, almacenar alimentos en recipientes herméticos y utilizar mascarillas N95 o FFP2 junto con guantes durante faenas agrícolas o de desmalezado.
La alerta dictada por el Ejecutivo chileno se enmarca también en un enfoque de "multiamenaza sanitaria", permitiendo reforzar simultáneamente la vigilancia epidemiológica frente al dengue y la influenza aviar en coordinación con la alerta regional emitida por la Organización Panamericana de la Salud (OPS). La red de salud pública mantendrá el monitoreo constante durante todo el año, instando a los ciudadanos a acudir de inmediato a los centros asistenciales ante la aparición de fiebre alta, dolores musculares intensos y dificultad respiratoria posterior a visitas rurales.