La Organización Internacional para las Migraciones (OIM), agencia dependiente de la ONU, emitió este viernes pasado viernes una advertencia en la República Democrática del Congo. De acuerdo con el organismo, el traslado de los cuerpos de las víctimas entre diferentes regiones del país, motivado principalmente por el deseo de las familias de realizar los funerales en sus comunidades de origen, está llevando la enfermedad a zonas previamente no afectadas y obstaculizando los esfuerzos de contención epidemiológica.
El panorama actual es crítico, con más de 2.000 casos registrados y cerca de 700 muertes contabilizadas en el Congo y la vecina Uganda hasta mediados de julio. La OIM destacó con preocupación que aproximadamente dos tercios de estos fallecimientos han ocurrido fuera de entornos hospitalarios o de clínicas especializadas, una situación que dificulta enormemente el control sanitario y la trazabilidad de los entierros por parte de los equipos de respuesta médica.
El ébola es una enfermedad viral altamente letal que se transmite mediante el contacto directo con fluidos corporales de personas o animales infectados, manifestándose a través de fiebre alta, vómitos intensos y hemorragias tanto internas como externas. Las autoridades sanitarias recuerdan que el virus conserva una altísima carga infecciosa incluso después de la muerte del paciente, lo que convierte a la manipulación de los cadáveres y a las prácticas funerarias tradicionales en los componentes más críticos y delicados para lograr el control definitivo del brote.

Durante sus labores de vigilancia en los puntos de control de salud y zonas de entrada interna, la OIM ha logrado interceptar 105 cadáveres que eran trasladados clandestinamente. Andrew Mbala, especialista de la organización, detalló que si bien no se han detectado cruces fronterizos de cuerpos hacia países vecinos, el movimiento interdistrital es frecuente. Mbala citó un caso concreto en el que el transporte de un fallecido hacia una nueva zona geográfica contribuyó directamente al inicio de una cadena de infecciones en la recientemente afectada provincia de Tshopo.
Una vez que las autoridades interceptan estos cuerpos en las carreteras o puntos de control, los remiten de inmediato a laboratorios especializados para la recolección de muestras biológicas e investigación epidemiológica. Posteriormente, los restos se entregan a personal entrenado de la ONU para garantizar un entierro seguro y digno, evitando el contacto de los familiares con los fluidos. Sin embargo, el director regional de la OIM, Frantz Celestin, alertó sobre la velocidad del brote, el cual ha crecido un 70% en solo dos semanas, registrando un promedio diario de más de 40 nuevos casos.
Los funcionarios de la agencia señalaron que el principal obstáculo para implementar los protocolos de bioseguridad es la fuerte resistencia y desconfianza de las comunidades locales. Los equipos especializados encargados de los entierros seguros se enfrentan de manera regular a la oposición cultural e incluso a ataques físicos por parte de los pobladores.