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El yoga como una alternativa para aliviar el dolor y los síntomas menstruales

El yoga como una alternativa para aliviar el dolor y los síntomas menstruales
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Frente al malestar recurrente causado por el ciclo menstrual, la práctica adaptada de yoga emerge como una herramienta holística respaldada por evidencia científica para combatir síntomas como calambres, hinchazón y dolor lumbar. De acuerdo con las especialistas Pinky Shah, instructora de yoga aéreo, y Anvita Dixit, la ejecución de posturas suaves combinadas con técnicas de respiración consciente actúa sobre el sistema nervioso, optimiza la circulación sanguínea y reduce la tensión en la zona pélvica.

Un metaanálisis publicado en PubMed, que evaluó ensayos controlados en mujeres con dismenorrea primaria, confirmó que el yoga constituye una intervención clínicamente efectiva para disminuir la intensidad del dolor menstrual de forma significativa. Asimismo, investigaciones difundidas en el Journal of Alternative and Complementary Medicine ratifican una reducción notable del malestar físico en practicantes habituales frente a grupos de control.

Beneficios fisiológicos de la práctica en el ciclo

El impacto positivo del yoga durante el periodo estriba en su capacidad para estimular el flujo sanguíneo hacia los órganos pélvicos y movilizar las zonas propensas a acumular tensión, como la columna vertebral y la articulación de la cadera. Las especialistas explican que el estiramiento abdominal progresivo genera un efecto masajeador sobre la musculatura interna, favoreciendo la digestión, disminuyendo la irritabilidad, aliviando la fatiga general y modulando las respuestas de distensión abdominal.

A nivel neuromolecular, el trabajo corporal suave en conjunto con la respiración enfoca la atención y disminuye los niveles de estrés, promoviendo la relajación de los músculos del suelo pélvico. Esta respuesta integral contrarresta la rigidez muscular asociada a los espasmos uterinos sin necesidad de recurrir al reposo absoluto.

Las 6 posturas recomendadas por las expertas

1. Postura del niño (Balasana)

Considerada la posición restaurativa por excelencia, se realiza colocando las rodillas sobre el mat, el torso flexionado hacia adelante y los brazos extendidos. Dixit sugiere añadir una almohada bajo las rodillas o el torso para liberar la carga en la zona lumbar, manteniendo una atención continua en el patrón respiratorio para maximizar el alivio.

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2. Postura del zapatero reclinado (Supta Baddha Konasana)

Llevada a cabo con el torso apoyado sobre un cojín alargado y las plantas de los pies unidas, esta posición abre suavemente la cara interna de los muslos y la cadera. La postura proporciona una relajación profunda al liberar el exceso de rigidez acumulado en la fosa pélvica.

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3. Postura del gato-vaca (Marjaryasana-Bitilasana)

Mediante una secuencia de movimientos fluidos de la columna sincronizados con la inhalación y exhalación, esta postura otorga un masaje suave a los órganos abdominales. Su práctica —recomendada entre 5 y 10 repeticiones— contribuye a liberar gases, reducir la hinchazón y flexibilizar los músculos espinales.

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4. Torsión espinal reclinada (Supta Matsyendrasana)

Al llevar una rodilla flexionada hacia el lado opuesto del cuerpo manteniendo los hombros firmes en el suelo, se consigue despresurizar la espalda baja. Esta postura estimula el estiramiento de los tejidos profundos y permite relajar suavemente los músculos del suelo pélvico.

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5. Piernas sobre la pared o silla (Viparita Karani)

Esta inversión suave estimula el retorno venoso y la circulación en la cavidad pélvica, disminuyendo la pesadez en las extremidades inferiores. Shah aconseja utilizar una silla como soporte para las piernas en casos donde la postura contra la pared resulte demasiado exigente o incómoda.

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6. Postura del camello adaptada (Ustrasana)

Como cierre de la secuencia, se realiza una flexión posterior de bajo impacto que elonga la pared abdominal y relaja las paredes uterinas. Este estiramiento controlado disminuye directamente los calambres agudos y alivia las molestias acumuladas en la zona dorsal.

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El rol del pranayama y precauciones esenciales

El trabajo de respiración consciente o pranayama representa, según las expertas, uno de los pilares más relevantes para calmar el sistema nervioso central. Técnicas como la respiración abdominal profunda, el bhramari (respiración de la abeja) y el anulom vilom (respiración alterna por las fosas nasales) favorecen la oxigenación celular, reducen el cansancio físico y ayudan a conciliar un sueño reparador durante los días de menstruación.

Sin embargo, las instructoras enfatizan que la práctica debe adaptarse a las sensaciones de cada persona. Durante los días de mayor flujo o molestia, se aconseja evitar las inversiones complejas, las torsiones abdominales profundas y las modalidades de yoga con calor ambiental (Hot Yoga). Ante episodios de dolor incapacitante, el descanso integral continúa siendo la opción terapéutica prioritaria.

Etiquetas: Salud de la Mujer

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