Un equipo del Servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital General de Barrio Obrero logró extirpar con éxito un mioma uterino gigante a una paciente de 45 años originaria de Curuguaty. La intervención quirúrgica permitió remover de forma integral una masa tumoral de 3.500 gramos y 30 centímetros de diámetro, devolviendo la calidad de vida a la mujer tras meses de complicaciones clínicas.
La paciente había ingresado al centro asistencial aquejada por severos dolores abdominales y una sintomatología provocada por la compresión mecánica de sus órganos abdominopélvicos. Luego de completar los exámenes de diagnóstico por imagen, el cuerpo médico confirmó el volumen del tumor benigno y programó la cirugía de alta complejidad para evitar mayores daños en la cavidad abdominal.
La operación se ejecutó sin contratiempos ni complicaciones hemodinámicas, logrando la resección completa del mioma. La intervención estuvo liderada por los cirujanos Orlando Benítez, Jazmín Arzamendia y Fabiana Ginard, en conjunto con la médica anestesióloga Ana Pereira y el personal de enfermería y soporte del área de quirófano del hospital.
Tras la cirugía, la paciente mantuvo una evolución postoperatoria favorable dentro del área de recuperación. Luego de recibir los cuidados médicos correspondientes y verificar la estabilidad de sus signos vitales, el equipo tratante autorizó su alta médica definitiva para continuar con el proceso de recuperación en su domicilio.
Un mioma uterino es una tumoración benigna (no cancerosa) que se origina en las paredes musculares del útero (miometrio). Aunque la mayoría de estas formaciones suelen ser pequeñas y asintomáticas, los especialistas enfatizan la importancia de acudir a controles ginecológicos periódicos para vigilar su crecimiento y prevenir cuadros de compresión o hemorragias graves.
Cuando estas estructuras se desarrollan en mayor tamaño, suelen manifestarse a través de síntomas característicos como menstruaciones abundantes o prolongadas, así como dolor constante y sensación de pesadez en la zona pélvica. Asimismo, la presión física del tumor sobre órganos vecinos puede ocasionar ganas frecuentes de orinar por compresión vesical, estreñimiento por obstrucción rectal e inclusive problemas de fertilidad o complicaciones durante el embarazo.