Un estudio observacional a largo plazo elaborado por investigadores japoneses y publicado en la revista científica European Journal of Clinical Nutrition reveló que un mayor consumo dietético de vitamina B2 o riboflavina se asocia con una disminución significativa en el riesgo de desarrollar demencia. La investigación realizó un seguimiento durante 15 años a 4.171 adultos de entre 40 y 69 años, identificando los casos severos a través de los registros del seguro nacional de cuidados a largo plazo de Japón.
Al comparar a los participantes con mayor nivel de ingesta frente a los de menor consumo, la riboflavina demostró una reducción del 49% en la probabilidad de presentar demencia que requiera asistencia diaria. Asimismo, la vitamina B6 y el folato evidenciaron una disminución del riesgo cercana al 20%, mientras que la vitamina B12 no mostró una relación clara en este análisis específico. Los autores señalaron que estas vitaminas contribuyen a la salud del cerebro mediante la regulación de los niveles de homocisteína y el soporte al metabolismo energético de las neuronas.
Fuentes alimentarias principales de las vitaminas del complejo B
Los hallazgos del estudio se centraron exclusivamente en la ingesta a través de alimentos y no evaluaron el uso de suplementos farmacológicos. La vitamina B2 y los demas nutrientes evaluados se encuentran concentrados en una variedad de productos de consumo cotidiano:
- Vitamina B2 (Riboflavina): Presente en lácteos como leche y yogur, huevos, carnes magras, pescados, champiñones, almendras, espinacas y cereales u otros productos de grano fortificados.
- Vitamina B6: Se obtiene a través de aves de corral, salmón, papas, bananas, garbanzos, calabaza y diversas frutas.
- Folato: Abunda en verduras de hoja verde como espinacas y lechuga romana, además de espárragos, palta (aguacate), frutas cítricas, legumbres y cereales enriquecidos.
Mecanismos biológicos y alcance de la evidencia científica
El equipo de investigadores, integrado por los especialistas R. Kishida y K. Yamagishi, explicó que el efecto protector de la riboflavina y la vitamina B6 resultó ser más pronunciado en personas sin antecedentes de accidentes cerebrovasculares. Esto sugiere que el aporte nutricional de estos componentes podría incidir de manera directa en la prevención de formas no vasculares de deterioro cognitivo.
No obstante, los autores enfatizaron el carácter observacional del estudio, lo que implica que los resultados exponen asociaciones estadísticas pero no prueban una relación de causalidad directa. Además, remarcaron la importancia de mantener una pauta alimentaria variada basada en vegetales, cereales integrales y proteínas magras para favorecer la protección neurológica y la salud cardiovascular general.