La Universidad de Oxford ha comenzado los ensayos clínicos en humanos de una nueva vacuna diseñada para combatir la variante Bundibugyo del virus del Ébola, luego de recibir la autorización de la Agencia Reguladora de Medicamentos y Productos Sanitarios del Reino Unido. El desarrollo de este fármaco tomó apenas ocho semanas tras la declaración de la emergencia de salud pública el pasado 17 de mayo, convirtiéndose en la primera de las cuatro vacunas candidatas globales en ingresar a la fase de pruebas en pacientes.
El brote actual, cuyo epicentro se localiza en la República Democrática del Congo y amenaza con extenderse en Uganda, acumula ya 625 fallecidos y 1.792 casos confirmados por laboratorio. La contención de la epidemia presenta grandes desafíos debido a que ocurre en una zona de conflicto con alta movilidad poblacional, sumado a que la variante Bundibugyo requiere tratamientos específicos al ser genéticamente distinta a otras cepas, lo que eleva la urgencia de un inmunizante efectivo para detener la propagación.
Denominada ChAdOx1 BDBV, la vacuna fue diseñada utilizando la misma plataforma de vector viral que se empleó de forma masiva en la vacuna contra el COVID-19 de Oxford/AstraZeneca. Esta tecnología utiliza un virus del resfriado común de chimpancé, modificado genéticamente para ser inofensivo, el cual funciona como un "sobre" de transporte donde los científicos reemplazan el código genético interno por un fragmento del virus del Ébola para que el sistema inmunitario reconozca la amenaza sin desarrollar la infección.
El ensayo inicial de fase uno evaluará la seguridad y la respuesta inmunológica en 50 adultos sanos de entre 18 y 55 años en el Reino Unido, quienes recibirán las primeras dosis en las próximas semanas y serán monitorizados durante un año. De forma simultánea, los investigadores británicos ya colaboran con el Consejo de Investigación Médica e institutos de Uganda para preparar los correspondientes estudios clínicos directamente en territorio africano.

La producción de los lotes ya está en marcha gracias al Serum Institute of India, que logró fabricar y almacenar cerca de 620.000 dosis de la vacuna candidata, de las cuales 4.000 se destinaron al estudio clínico actual. El proyecto cuenta con el respaldo de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que catalogó esta fórmula como prioritaria, y con un financiamiento inicial de 8,6 millones de dólares por parte de la Coalición para las Innovaciones en la Preparación ante Epidemias (CEPI).
Respecto a los posibles efectos secundarios vinculados a esta plataforma tecnológica, como los raros trastornos de coagulación identificados en una de cada 100.000 personas durante la pandemia, la investigadora principal, la doctora Katrina Pollock, enfatizó que los riesgos graves son extremadamente inusuales. Los expertos coinciden en que la amenaza real de la variante Bundibugyo, que mata a un tercio de los infectados, justifica con creces el avance controlado del ensayo.
Si esta etapa inicial demuestra resultados positivos, CEPI colaborará con Oxford para respaldar los estudios de fase avanzada necesarios para una autorización de uso de emergencia. El objetivo de la alianza internacional es garantizar un suministro rápido y asequible para las naciones afectadas, mientras otras firmas biotecnológicas como Moderna desarrollan en paralelo alternativas basadas en la tecnología de ARNm.