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Un metaanálisis confirma que bastan 15 minutos en la naturaleza para mejorar de forma inmediata la salud mental

Un metaanálisis confirma que bastan 15 minutos en la naturaleza para mejorar de forma inmediata la salud mental

Una nueva investigación científica ha respaldado que dedicar un breve periodo diario de apenas 15 minutos a estar al aire libre en contacto con la naturaleza aporta beneficios reales y medibles para la salud mental, incluso dentro de entornos urbanos. El estudio determinó que esta breve exposición contribuye a reducir de manera drástica los niveles de estrés y ansiedad, al mismo tiempo que promueve una mejora sustancial en el estado de ánimo y eleva la vitalidad emocional de los ciudadanos.

Las conclusiones surgen de un exhaustivo metaanálisis publicado por la revista científica Nature Cities. El trabajo recopiló y revisó un total de 78 estudios experimentales que sumaron la participación de alrededor de 6.000 personas. Tras procesar los datos, los investigadores confirmaron que un cuarto de hora en un espacio verde es suficiente para disminuir síntomas asociados con la depresión, el enfado y la fatiga, potenciando simultáneamente el ánimo positivo.

De acuerdo con Anne Guerry, codirectora de la Natural Capital Alliance en la Universidad de Stanford, este impacto positivo se observa con especial relevancia entre los adultos jóvenes de 19 a 25 años. La especialista explicó que las personas pertenecientes a este grupo poblacional suelen enfrentar un mayor grado de estrés cotidiano en la actualidad, razón por la cual el contacto con los entornos naturales produce en ellas un efecto regulador aún más notable y beneficioso.

El análisis detalla que las zonas densamente arboladas en las grandes ciudades sobresalen por la profunda sensación de escape que proporcionan al mitigar fuentes de tensión urbana como el ruido y la contaminación. Guerry resaltó que la clave del éxito terapéutico radica en la posibilidad de desconectarse auténticamente de las preocupaciones diarias. Este proceso biológico e intelectual se vincula directamente con la restauración de la atención, una fase en la que el cerebro recupera la concentración y optimiza su capacidad de regulación emocional.

Por su parte, Miles Richardson, líder del Grupo de Investigación de Conexión con la Naturaleza en la Universidad de Derby, advirtió que el beneficio real depende en mayor medida de una actitud consciente que del tiempo total que se pase al aire libre. El experto señaló que muchas personas prolongan su estancia en parques sin conectar con el entorno. En cambio, experiencias breves pero atentas, tales como observar la luz solar en las hojas o escuchar el canto de las aves, logran un impacto superior.

Bajo este enfoque de atención plena, los especialistas sugieren cinco rutas para potenciar la relación emocional con los espacios verdes urbanos: activar los sentidos (escuchar, oler y tocar el entorno), permitirse experimentar emociones de asombro ante la rutina, apreciar la belleza visual, encontrar un significado personal a la calma experimentada y realizar acciones de compasión, como colaborar en el cuidado y preservación de los jardines locales.

El estudio recalca que acceder a estos beneficios psicológicos no requiere de grandes esfuerzos logísticos o traslados complejos, pues muchas ciudades ofrecen parques a menos de 10 minutos a pie. Incluso, la simple acción de contemplar un árbol desde la ventana de un apartamento genera estímulos positivos para el cerebro. El verdadero reto actual reside en la voluntad de los ciudadanos para dejar de lado los dispositivos digitales y elegir prestar una atención genuina a la naturaleza que los rodea

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