El Gobierno de Brasil ordenó el pasado lunes la suspensión inmediata y temporal de la aplicación de su vacuna de fabricación nacional contra el dengue. La medida se adoptó de forma preventiva luego de que las autoridades detectaran dos fallecimientos y 42 casos de pacientes que manifestaron síntomas graves de salud tras haber recibido la dosis del fármaco. Las investigaciones médicas ya se han puesto en marcha para determinar si existe un vínculo directo entre el compuesto biológico y las complicaciones reportadas.
El ministro de Salud de Brasil, Alexandre Padilha, aclaró en una rueda de prensa ofrecida en Brasilia que, hasta el momento, no existen datos científicos concluyentes que confirmen que la vacuna desarrollada por el laboratorio nacional Butantan sea la causante directa de las muertes o de los cuadros clínicos severos. No obstante, el funcionario enfatizó que la paralización responde a un estricto protocolo de precaución ante la señal de alerta. Asimismo, Padilha resaltó que las reacciones adversas representan un número estadísticamente pequeño, afectando a 42 personas de un total de 500.000 dosis administradas en el territorio.
De acuerdo con los detalles clínicos suministrados por Eder Gatti Fernandes, director del Departamento del Programa Nacional de Inmunizaciones, los pacientes afectados experimentaron inicialmente una sintomatología muy similar a la de un cuadro de dengue común. Con el paso de los días, la condición de estas personas evolucionó desfavorablemente hacia manifestaciones de mayor gravedad, caracterizadas de forma principal por dolores abdominales agudos y persistentes, acompañados de hemorragias en diversas partes del cuerpo.

La suspensión del fármaco mantendrá su carácter temporal hasta que las comisiones técnicas y los laboratorios de control realicen todas las pruebas virológicas y de bioseguridad necesarias para garantizar la inocuidad del producto. Mientras dure esta auditoría médica, la campaña general de inmunización en el gigante sudamericano no se detendrá por completo, ya que el sistema público de salud del país dispone de otra alternativa vacunal contra el dengue, la cual es fabricada por la firma farmacéutica japonesa Odenga.
Esta estrategia de vacunación pública formaba parte de un plan piloto que el Gobierno brasileño inició el pasado mes de enero. El objetivo del programa estatal era inmunizar de forma masiva a la población joven comprendida entre los 15 y los 29 años de edad en puntos neurálgicos de la geografía nacional. Para esta primera fase de testeo clínico en comunidades, las autoridades sanitarias habían seleccionado específicamente a los municipios de Maranguape, ubicado en el estado de Ceará (noreste), Nova Lima, en Minas Gerais, y Botucatu, en el estado de São Paulo (sureste).