Una señal de alerta epidemiológica ha encendido los debates científicos tras la presentación de un estudio de corte transversal desarrollado en la Ciudad
Autónoma de Buenos Aires.
La investigación preliminar, liderada por profesionales del Hospital Italiano de Buenos Aires y expuesta ante el Congreso de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI), sacó a la luz la circulación comunitaria de microorganismos multirresistentes en personas completamente sanas y sin vínculos con entornos clínicos. El reporte científico arrojó que un 11,5% de los participantes analizados portaba bacterias intestinales resistentes a los antibióticos, mientras que un alarmante 30% presentaba restos de glifosato en su orina.
La investigación, titulada originalmente “Una Sola Salud: relación entre resistencia antimicrobiana, microbiota y pesticidas en un Hospital de Comunidad de CABA. Resultados preliminares”, evalúa variables socioculturales, microbiológicas y ambientales que condicionan este fenómeno.

El objetivo de las doctoras Silvana Figar y Valeria Aliperti es determinar la prevalencia de la resistencia antimicrobiana (RAM) en individuos sanos que hacen su vida fuera del ecosistema hospitalario. Los expertos coinciden en que este cruce de variables evidencia determinantes humanos y ambientales que complican el abordaje de patologías e infecciones comunes en el día a día.
Con el fin de garantizar que los hallazgos correspondieran con precisión a una circulación comunitaria pura y no a contagios intrahospitalarios, los investigadores diseñaron un riguroso esquema metodológico. Según detalló la doctora Aliperti, el protocolo de reclutamiento excluyó de manera estricta a cualquier persona que hubiese estado internada o que hubiese consumido tratamientos antibióticos en los últimos seis meses. Del mismo modo, se vetó la participación de mujeres embarazadas, pacientes inmunosuprimidos, personal de salud en ejercicio y ciudadanos que convivieran directamente con profesionales sanitarios.
La muestra analizada en esta primera fase del proyecto abarcó a los primeros 26 participantes residentes de la capital, de un total proyectado de 76 individuos. En cada uno de los voluntarios evaluados se procedió a realizar un análisis del fenotipo bacteriano en muestras de materia fecal, en paralelo con la cuantificación de los niveles del agroquímico glifosato en la orina. Adicionalmente, el grupo de estudio completó un cuestionario estructurado enfocado en registrar hábitos sociodemográficos, dietas alimentarias, tenencia de mascotas, viajes, actividades recreativas y el nivel de automedicación.
Los resultados específicos compartidos por la licenciada Cecilia Cóccaro confirmaron que la media de concentración de glifosato alcanzó los 0,47 microgramos por litro (μg/L). Los análisis microbiológicos ratificaron que el 11,5% de los voluntarios presentaba enterobacterias productoras de betalactamasas de espectro extendido (BLEE) en su materia fecal. De manera preocupante, las evaluaciones preliminares detectaron que uno de los participantes presentaba simultáneamente la colonización por estas bacterias resistentes y la presencia activa del herbicida en su organismo.

El perfil de la muestra citadina arrojó que el 50% correspondía a mujeres, la edad media se situó en los 41 años, un elevado 77% reconoció consumir medicamentos de venta libre y el 83% refirió no consumir productos de origen orgánico. Los análisis de laboratorio confirmaron que no se detectaron enterobacterias productoras de carbapenemasas, enzimas que inactivan los fármacos de último recurso. En el desglose de los datos, el doctor Felipe Huaier puntualizó que la totalidad de los positivos para bacterias BLEE reportó haber tenido contacto con aguas de uso recreacional, tales como piscinas o entornos marítimos.
La confirmación de enterobacterias productoras de BLEE representa un severo desafío para los tratamientos médicos ambulatorios, ya que estas enzimas vuelven completamente ineficaces a los antibióticos de uso masivo, tales como las cefalosporinas de tercera generación. Esto deja a los médicos con opciones terapéuticas muy limitadas para combatir infecciones cotidianas urinarias o gastrointestinales. Ante la relevancia de los datos, las doctoras Figar y Aliperti anunciaron que la convocatoria para sumar nuevos participantes voluntarios permanecerá abierta mediante el correo institucional de epidemiología.