El Departamento de Estado de los Estados Unidos, en un trabajo conjunto con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), continúa ejecutando una estrategia de respuesta rápida e integral frente al brote de ébola que afecta a la República Democrática del Congo (RDC) y a Uganda. El plan de acción del Gobierno estadounidense se desarrolla en estrecha colaboración con administraciones locales, organizaciones no gubernamentales y entidades internacionales. El objetivo central de esta movilización de recursos es contener la expansión del virus directamente en sus focos de origen, garantizando la seguridad sanitaria internacional y protegiendo a la población civil.
Como parte de este esfuerzo económico y operativo, el Departamento de Estado concretó la asignación de una partida presupuestaria de 80 millones de dólares en asistencia bilateral, destinada de forma directa a socios clave desplegados en las zonas de riesgo. Con este nuevo aporte financiero, la administración estadounidense ha logrado movilizar una cifra superior a los 112 millones de dólares en ayuda exterior en un período menor a dos semanas. El dinero se utilizará para potenciar las actividades críticas de contingencia en cuatro pilares esenciales: el suministro de equipos de protección, los controles fronterizos, el rastreo epidemiológico y el diagnóstico médico.

En el área de equipamiento y seguridad para el personal de primera línea, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) estarán a cargo de adquirir y distribuir Equipos de Protección Individual (EPI) y otros insumos básicos en las regiones afectadas. Paralelamente, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) reforzará los controles sanitarios en los puntos de entrada estratégicos, incluyendo aeropuertos y pasos fronterizos terrestres y fluviales, además de robustecer las campañas de comunicación para advertir a las comunidades sobre los mecanismos de prevención.
El rastreo de los pacientes expuestos al virus y la vigilancia comunitaria activa se expandirán mediante las operaciones en el terreno de las organizaciones World Vision, Interchurch Medical Assistance (IMA) World Health y UNICEF, una labor que busca cortar de raíz la cadena de transmisión del ébola. Asimismo, la organización FHI 360 se concentrará en fortalecer las capacidades de diagnóstico biológico, incrementando la compra de paquetes de pruebas y facilitando el traslado seguro de muestras biológicas para asegurar la detección oportuna de nuevos contagios.

Adicionalmente a la línea de ayuda bilateral, el Departamento de Estado aprobó un fondo de 50 millones de dólares para la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) con el propósito de financiar el funcionamiento de hasta 50 clínicas de atención médica en los territorios afectados. Los equipos técnicos encargados de la implementación ya han sido desplegados en múltiples centros de salud de las provincias de Ituri, Kivu del Norte y Kivu del Sur en la RDC, enfocándose en elevar la capacidad operativa de los centros de tratamiento y de las unidades de tránsito para pacientes bajo sospecha médica.
Las autoridades de la administración norteamericana anunciaron la entrega de 300 millones de dólares complementarios a través de los fondos comunes de la OCHA para apoyar de manera generalizada las iniciativas humanitarias en la región afectada de ambos países africanos. De cara al público general y para salvaguardar a los viajeros, el Departamento de Estado también habilitó una sección informativa especial y centralizada en su portal web oficial de viajes, garantizando un acceso rápido y transparente a las actualizaciones del brote.