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El diagnóstico temprano y el abordaje multidisciplinario emergen como claves para mejorar la calidad de vida ante la ELA

El diagnóstico temprano y el abordaje multidisciplinario emergen como claves para mejorar la calidad de vida ante la ELA
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En el marco del Día Mundial de la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), conmemorado cada 21 de junio, la comunidad médica internacional y diversas instituciones especializadas han alzado la voz para concientizar sobre el impacto de esta enfermedad neurodegenerativa. Los expertos coinciden de manera unánime en que la detección precoz y la intervención inmediata de equipos médicos coordinados constituyen las herramientas más eficaces para ralentizar las complicaciones y optimizar el bienestar de los pacientes, transformando el manejo de una patología que actualmente carece de cura.

La ELA es una afección de carácter progresivo que ataca de forma directa a las neuronas motoras responsables de controlar los movimientos musculares voluntarios del cuerpo. El término médico describe con precisión el proceso biológico: "amiotrófico" hace referencia a la pérdida de nutrición de las fibras musculares, lo que deviene en una atrofia y encogimiento visible del tejido; mientras que "lateral" y "esclerosis" se refieren al endurecimiento y cicatrización de las zonas específicas de la médula espinal por donde transitan las vías nerviosas afectadas que van perdiendo su funcionalidad.

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De acuerdo con el doctor Alejandro Köhler, coordinador de la Clínica de ELA de Fleni, las primeras manifestaciones clínicas de la enfermedad suelen presentarse de manera sumamente sutil y heterogénea entre los individuos. Los síntomas iniciales pueden abarcar desde una leve torpeza motora al intentar sujetar un bolígrafo o levantar una taza, hasta tropiezos recurrentes al caminar, cambios sutiles en el tono de la voz o dificultades leves durante la deglución. Por esta razón, el facultativo instó a la población a realizar consultas neurológicas oportunas ante cualquier pérdida de fuerza muscular progresiva.

A pesar de la severidad del deterioro físico y la parálisis gradual que impone la enfermedad con el paso del tiempo, los especialistas enfatizan un rasgo clínico fundamental: las funciones cognitivas superiores y los cinco sentidos del paciente permanecen completamente intactos. Quienes conviven con la ELA conservan su lucidez intelectual, su memoria y su capacidad afectiva habitual; comprenden el entorno con total nitidez, siendo el sistema motor el único canal bloqueado que les impide comunicarse y responder físicamente a los estímulos externos de manera ordinaria.

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Frente a la complejidad evolutiva del cuadro, instituciones como la Fundación Barceló y la Fundación Esteban Bullrich promueven un modelo de atención integral que reúna en simultáneo a neurólogos, neumonólogos, nutricionistas, kinesiólogos, fonoaudiólogos y especialistas en salud mental. El profesor doctor Miguel Pagano, director del Departamento de Neurociencias de la Fundación Barceló, explicó que este comité de expertos trabaja de manera coordinada para proteger la función respiratoria, adaptar la dieta alimentaria ante los problemas de deglución y proveer sistemas alternativos de comunicación tecnológica.

Los portavoces de las entidades médicas subrayaron que el objetivo central de la medicina actual no es solo vigilar el avance de la patología, sino anticiparse de forma estratégica a las necesidades del núcleo familiar. La implementación de terapias asistivas, kinesiología motora y soporte psicológico continuo permite tomar decisiones clínicas en los momentos adecuados del cronograma biológico, derribando estigmas sociales y extendiendo la autonomía e independencia de los pacientes durante las distintas etapas de la enfermedad.

Etiquetas: Enfermedades

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