Una grave negligencia médica conmociona al estado de Baja California tras confirmarse que personal del Hospital de Gineco Pediatría No. 31 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), ubicado en la ciudad de Mexicali, entregó a dos recién nacidas a familias equivocadas. El fallo, originado aparentemente por un error en la colocación de los brazaletes de identificación, fue reconocido públicamente por las autoridades de la institución, quienes ofrecieron disculpas e iniciaron un protocolo de acompañamiento multidisciplinario para los afectados.
El incidente, registrado en agosto, se destapó tras surgir sospechas sobre la identidad de las menores, lo que derivó en la realización de pruebas genéticas de ADN enviadas a laboratorios en la Ciudad de México para confirmar el parentesco. De acuerdo con testimonios de familiares, la falta de claridad e información oportuna por parte del personal hospitalario agravó la incertidumbre de los padres desde el primer momento en que surgieron las dudas sobre la custodia de las niñas.
Ante la magnitud de la situación, una comitiva del nivel central de la dependencia, encabeza por la titular de la Unidad de Atención a la Derechohabiencia del IMSS, Gabriela Paredes Orozco, se trasladó a Mexicali para asumir de manera directa la responsabilidad institucional. Paredes Orozco sostuvo un encuentro presencial con ambas familias para ofrecer una disculpa formal a nombre del organismo, admitiendo además el error cometido al no haber informado con inmediatez a los progenitores desde la detección inicial de la anomalía.
Como parte de la respuesta institucional, el Seguro Social anunció la activación de una red de apoyo integral que incluye asistencia médica, jurídica y acompañamiento psicológico continuo para las familias involucradas. Este esquema de atención se lleva a cabo en coordinación con la Procuraduría de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes y el Sistema DIF Estatal de Baja California, con el fin de salvaguardar el interés superior de las menores durante el proceso de restitución y adaptación.
Por su parte, familiares de las víctimas han manifestado una profunda preocupación por las secuelas emocionales de este suceso. Martín, abuelo de una de las infantes, denunció públicamente las afecciones emocionales que atraviesa su hija debido al yerro del personal de salud, al tiempo que reveló que la institución ofreció compromisos de atención médica vitalicia para la madre y apoyo en cobertura educativa para la menor hasta los 25 años de edad.