La Organización Panamericana de la Salud (OPS) emitió un llamado a los gobiernos de la región para fortalecer de manera inmediata sus programas de inmunización de rutina y cerrar las brechas de vacunación. La advertencia surge tras registrarse un preocupante incremento en los casos de difteria durante las primeras 21 semanas del año 2026. Según el último reporte epidemiológico del organismo, las infecciones se han duplicado en comparación con las cifras reportadas el año anterior, situándose significativamente por encima del promedio histórico de la última década.
De acuerdo con los datos oficiales de la alerta, en los primeros cinco meses del año se han contabilizado 163 casos confirmados y cinco defunciones en el continente. La presencia de la enfermedad se ha concentrado en Brasil, Perú y Haití; este último es el epicentro de la emergencia al registrar 159 de los contagios y la totalidad de las muertes. Las investigaciones sanitarias revelan un patrón alarmante: más de la mitad de los pacientes afectados correspondían a personas que no habían recibido ninguna dosis o cuyo estatus de vacunación era completamente desconocido.

Este brote se manifiesta en un escenario de progresivo debilitamiento de las coberturas sanitarias comunitarias. Tras un trienio de leve recuperación postpandémica, la tasa regional de la tercera dosis de la vacuna contra la difteria, el tétanos y la tos ferina (DTP3) experimentó un retroceso, cayendo del 88% en 2023 al 87% en 2024. Esta cifra se ubica lejos del piso del 95% recomendado por los expertos para sostener la inmunidad de rebaño, sumado a que múltiples naciones del hemisferio reportan niveles de inmunización inferiores al 80% y severos índices de deserción en los esquemas intermedios.
Frente a esta coyuntura, la OPS ha solicitado formalmente a los Ministerios de Salud el despliegue de estrategias de microplanificación para cartografiar, localizar y vacunar a las poblaciones vulnerables que han quedado al margen de los sistemas tradicionales. El organismo internacional enfatizó la necesidad de implementar jornadas de puesta al día y aprovechar de forma obligatoria cualquier interacción o consulta médica de los ciudadanos con la red asistencial para auditar sus tarjetas de vacunación y completar las dosis pendientes de manera inmediata.

La estrategia de contención no solo demanda la inoculación de la serie primaria de tres dosis y sus respectivos tres refuerzos en niños, adolescentes y adultos, sino también un blindaje de las capacidades operativas hospitalarias. La alerta institucional subraya la urgencia de optimizar la vigilancia epidemiológica y la confirmación bacteriológica rápida en laboratorios. Asimismo, insta a los países a asegurar reservas estratégicas de antitoxina diftérica y dictar talleres de actualización para el personal médico de primera línea en materia de detección temprana y manejo de brotes.
La difteria es una patología infecciosa aguda provocada por la bacteria Corynebacterium diphtheriae, cuya transmisión se efectúa mediante microgotas respiratorias en el aire. Clínicamente se manifiesta con la aparición de una pseudomembrana grisácea y espesa en las amígdalas y la faringe que puede llegar a ocluir las vías aéreas superiores. Si el cuadro clínico no es abordado de forma precoz, las toxinas bacterianas viajan por el torrente sanguíneo, desencadenando miocarditis, colapso del sistema nervioso periférico e insuficiencia respiratoria de carácter letal.