Las muertes asociadas al sida registraron un descenso del 9,5% a nivel mundial durante el año 2025, situándose en aproximadamente 570.000 fallecimientos frente a los registrados el año anterior. De forma paralela, el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida (ONUSIDA) detalló en su informe anual que las nuevas infecciones por el virus también experimentaron una reducción del 7,6%, contabilizando un total de 1,2 millones de casos.
A pesar de estas alentadoras estadísticas, la agencia de las Naciones Unidas advirtió de forma enérgica que este lento progreso se encuentra bajo una amenaza debido a los recortes globales en la ayuda humanitaria internacional. La reducción de la asistencia financiera, que cayó un 23% a todos los niveles durante el pasado año, ha provocado un debilitamiento generalizado de los programas de respuesta al VIH en los países de ingresos medios y bajos, poniendo en riesgo décadas de logros conseguidos con enorme esfuerzo.
La falta de presupuesto se evidencia con fuerza en el África subsahariana, región que concentra la mitad de los nuevos casos anuales del mundo y que posee una alta dependencia de las donaciones externas. Los recortes fiscales provocaron que las pruebas de detección médica en los países con mayor incidencia bajaran un 22% el año pasado, mientras que la financiación destinada a la distribución de preservativos se redujo casi a la mitad.

En términos de financiamiento, los recursos económicos aplicados en los países en desarrollo totalizaron 18.700 millones de dólares. Sin embargo, esta cifra se mantiene considerablemente por debajo de los 21.900 millones de dólares anuales que ONUSIDA estima estrictamente necesarios para alcanzar los objetivos de erradicación. Esta brecha financiera aleja a la comunidad internacional de la meta fijada en la Agenda 2030, cuyo propósito es conseguir que la enfermedad deje de ser una amenaza para la salud pública al final de la presente década.
El informe detalla que, en la actualidad, 40,9 millones de personas son portadoras del VIH en el mundo, pero el acceso a la terapia antirretroviral ha subido significativamente hasta alcanzar una cobertura del 78% de los afectados. A finales de 2025, un total de 32,1 millones de seropositivos recibían tratamiento y el 95% de ellos presentaba una carga viral prácticamente indetectable. No obstante, el panorama global no es homogéneo; mientras las infecciones bajaron en África y Asia-Pacífico, se registraron preocupantes incrementos en América, Europa Oriental, Oriente Medio y el Magreb.