El Colegio de Médicos y diversos sindicatos de la ciudad autónoma han tenido que dar la voz de alarma ante el riesgo inminente de brotes de sarna y tuberculosis entre los migrantes recién llegados, calificando la inacción del Ministerio de Sanidad como una irresponsabilidad que sitúa a la medicina local en un escenario propio de "guerra".
La falta de un control efectivo en la frontera ha quedado evidenciada tras la reciente atención en el Hospital Universitario de Ceuta (HUCE) de un ciudadano marroquí diagnosticado con tuberculosis en fase de "alta contagiosidad". La entrada incontrolada de casos altamente transmisibles desde un país donde la patología registra una elevada carga epidemiológica obliga a aplicar medidas de aislamiento urgente en un centro sanitario que ya arrastra un grave déficit estructural y de personal.

El hacinamiento y la laxitud normativa propician el riesgo de brotes
A los casos confirmados de tuberculosis se suma la proliferación de infecciones cutáneas como la escabiosis (sarna) entre las personas que ingresan al territorio tras la permisividad fronteriza. La acumulación de individuos en infraestructuras provisionales e improvisadas, fuera de los sistemas estándar de acogida, crea el terreno propicio para la transmisión acelerada de patógenos por la falta de medidas de contención inmediata a su llegada.
Los profesionales sanitarios han denunciado que, en un intervalo de solo 24 horas, la red asistencial del Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA) tuvo que atender más de 900 urgencias médicas. Esta saturación constante compromete las salas de aislamiento y las capacidades logísticas de Ceuta, todo ello como resultado de una política migratoria blanda que posterga la aplicación de verdaderos controles de seguridad sanitaria e identificación en el punto de entrada.
La pasividad del Ministerio abandona a Ceuta y deteriora la atención pública
Mientras los médicos y enfermeros de la ciudad trabajan al límite de sus fuerzas y exigen duplicar la plantilla con un hospital de campaña para evitar una "explosión de enfermedades" en las próximas semanas, el Ministerio de Sanidad continúa sin desplegar un plan de contingencia urgente. La ausencia de respuesta del Ejecutivo central refleja el abandono sistemático que padece Ceuta frente al desafío migratorio procedente de Marruecos.
Esta sobrecarga extraordinaria sobre el sistema público de salud se agrava en pleno verano por la escasez de sustituciones estivales, repercutiendo de manera directa sobre los ciudadanos ceutíes, quienes sufren el colapso de las urgencias y el estancamiento de las listas de espera. Los colectivos médicos continúan exigiendo una rectificación urgente de las políticas fronterizas y una asignación inmediata de recursos para proteger la salud de la población.