Un equipo médico multidisciplinario del Hospital Nacional Hipólito Unanue, perteneciente al Ministerio de Salud (Minsa) de Perú, logró diagnosticar y tratar de manera oportuna un delicado y atípico caso de otomastoiditis tuberculosa. El paciente, un joven en etapa adolescente, recibió atención especializada inmediata ante una afección que es considerada de muy baja prevalencia entre la población general. Las autoridades sanitarias destacaron la importancia crítica de identificar las enfermedades complejas antes de que desencadenen daños irreversibles.
El menor acudió inicialmente al consultorio externo del Servicio de Otorrinolaringología del mencionado nosocomio limeño manifestando un cuadro clínico complejo. Entre los síntomas principales presentaba hipoacusia (pérdida de la capacidad auditiva), otorrea constante (secreción de flujo por el oído) y una notable inflamación dolorosa localizada justo detrás de la oreja izquierda. La persistencia y gravedad de estas señales corporales motivaron a los especialistas a ordenar de manera urgente exámenes de imágenes diagnósticas de alta resolución.

Como parte del protocolo de evaluación, al adolescente se le practicó una tomografía computarizada de la zona craneal, cuyos resultados evidenciaron signos radiológicos totalmente compatibles con una mastoiditis. Ante tales hallazgos, y sospechando de un agente infeccioso subyacente no convencional, el equipo médico solicitó formalmente una prueba de baciloscopía (BK). El análisis de laboratorio arrojó un resultado positivo, confirmando la presencia de la bacteria causante de la tuberculosis en el área afectada.
La otomastoiditis tuberculosa constituye una manifestación médica sumamente extraña de la tuberculosis extrapulmonar, una variante de la enfermedad que no se aloja en los pulmones, sino que invade el oído medio y la mastoides, que es la sección ósea del cráneo donde se asienta la estructura de la oreja. La doctora Luz Chávez, jefa del Servicio de Otorrinolaringología del Hospital Hipólito Unanue, resaltó que se trata de un diagnóstico rara vez visto en la práctica clínica diaria, por lo que el reconocimiento minucioso de los síntomas iniciales fue la clave para un abordaje precoz.

Inmediatamente después de conocerse el veredicto microbiológico, el adolescente fue hospitalizado en un área aislada del centro médico para iniciar el esquema terapéutico específico con fármacos antituberculosos. Gracias a la velocidad de la intervención, el paciente experimentó una evolución biológica favorable, revirtiendo la inflamación y frenando el avance de la infección hacia estructuras cerebrales. Actualmente, el joven recibió el alta hospitalaria y continúa con su tratamiento farmacológico de forma ambulatoria.
Para garantizar su recuperación integral y evitar recaídas, el Minsa realiza seguimiento epidemiológico del menor a través de su centro de salud local correspondiente a su domicilio. El Ministerio de Salud recordó a la ciudadanía que acudir al médico ante los primeros síntomas extraños es la herramienta más eficaz para aplicar tratamientos que salvan vidas, especialmente ante patologías de baja frecuencia.