OMS prioriza vacunas y terapias experimentales contra el virus del ébola Bundibugyo ante brote en África

OMS prioriza vacunas y terapias experimentales contra el virus del ébola Bundibugyo ante brote en África
Un hombre pasa por un control de temperatura (REUTERS/Abubaker Lubowa)

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendó priorizar la evaluación de tres tratamientos experimentales contra la cepa Bundibugyo del virus del ébola, una medida que coincide con el desarrollo de un brote activo en la República Democrática del Congo y la notificación de casos adicionales en Uganda.

El organismo internacional detalló que estos fármacos y varias vacunas candidatas deben someterse a ensayos clínicos rigurosos con el fin de generar datos científicos sólidos sobre su eficacia y seguridad. Los expertos seleccionaron como opciones terapéuticas principales al compuesto MBP134 de Mapp Biopharmaceutical, el anticuerpo monoclonal maftivimab de Regeneron y el fármaco antiviral remdesivir desarrollado por la farmacéutica Gilead Sciences.

Trabajadores médicos congoleños rinden homenaje al Dr. Tibenderana Katho Blaise, quien murió a causa del virus del Ébola (REUTERS/Gradel Muyisa Mumbere)

Hasta la fecha, la comunidad médica global no cuenta con ninguna vacuna ni terapia que haya sido aprobada específicamente para combatir la enfermedad generada de forma exclusiva por la variante Bundibugyo. Ante este panorama desatendido, la compañía biotecnológica Regeneron emitió un comunicado oficial confirmando que ya dispone de un suministro de maftivimab listo en el territorio de la República Democrática del Congo, poniéndolo a disposición de la OMS en caso de que la agencia considere su uso para un tratamiento de emergencia inmediato o como un componente activo dentro de las investigaciones clínicas en curso.

En el ámbito de la prevención médica, los asesores científicos destacaron el potencial del antiviral oral experimental obeldesivir, también desarrollado por la firma Gilead Sciences. Este compuesto fue calificado como una prioridad sanitaria para su uso posterior a la exposición en personas que hayan mantenido contacto directo con casos clínicamente confirmados. No obstante, la OMS advirtió de manera explícita que la efectividad de esta intervención profiláctica dependerá estrictamente de la implementación de un rastreo de contactos riguroso y exhaustivo en las zonas afectadas.

Por otra parte, los paneles de expertos revisaron el portafolio de vacunas candidatas, identificando al proyecto de dosis única denominado rVSV Bundibugyo como el más prometedor para el control del virus. Esta fórmula inmunizante, desarrollada por la Iniciativa Internacional para la Vacuna contra el SIDA, encabeza las preferencias científicas, aunque la agencia de salud reconoció que es poco probable que el biológico se encuentre listo para ingresar a la fase de ensayos clínicos en humanos antes de un período de siete a nueve meses.

Trabajadores de la Cruz Roja, con equipo de protección personal (EPP) (REUTERS/Gradel Muyisa Mumbere)

Frente a los plazos prolongados de la primera alternativa, el candidato ChAdOx1 Bundibugyo (diseñado de forma conjunta por la Universidad de Oxford y el Serum Institute de la India) surge como una opción temporal más cercana, estimándose su disponibilidad para pruebas clínicas en un plazo de dos a tres meses. A pesar de esta ventaja logística, las autoridades sanitarias enfatizaron que el proyecto todavía requiere de la recopilación de datos adicionales en modelos animales antes de ser administrado de forma masiva. De igual forma, el comité recomendó estudiar el impacto de una terapia combinada que utilice un anticuerpo monoclonal en conjunto con el antiviral remdesivir.

Finalmente, la OMS revisó el uso potencial de Ervebo, producida por Merck, que actualmente figura como la única vacuna autorizada a nivel mundial contra el ébola. El dictamen técnico determinó que este fármaco no debe utilizarse fuera de los entornos estrictos de investigación, ya que la evidencia científica respecto a su capacidad de protección cruzada frente a la cepa Bundibugyo sigue siendo extremadamente limitada y no concluyente. Para coordinar la respuesta, la agencia trabaja con las autoridades del Congo y Uganda, en alianza con el Centro Africano para el Control y la Prevención de Enfermedades (Africa CDC), con el fin de diseñar ensayos clínicos bajo estrictas normas éticas.