El Ministerio de Salud (Minsa) de Panamá reafirmó su compromiso con la prevención y el control de las enfermedades no transmisibles mediante la ampliación de la estrategia HEARTS 2.0. Desarrollada con el respaldo técnico de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), esta versión actualizada evoluciona el abordaje tradicional centrado en la hipertensión arterial para integrar la atención de la diabetes, la enfermedad renal crónica y las dislipidemias, apuntando a reducir la incidencia de eventos vasculares severos en la población.
Actualmente, el modelo se encuentra operativo en 186 instalaciones sanitarias a nivel nacional, de las cuales 33 corresponden a la Caja de Seguro Social (CSS) y las restantes pertenecen a la red pública del Minsa. Con este despliegue, el objetivo del gobierno panameño es superar el 80% de cobertura en la atención primaria, garantizando que el personal médico disponga de protocolos clínicos estandarizados y fundamentados en evidencia científica para el seguimiento de los pacientes.

Durante un taller nacional de actualización, el subdirector general de Salud de la Población del Minsa, el doctor Pedro Contreras, subrayó que la iniciativa busca institucionalizar un cambio profundo en la consulta médica. El funcionario explicó que el programa va más allá de la aplicación de pautas operativas, orientándose a consolidar una cultura de medicina preventiva que logre frenar a tiempo el deterioro del sistema cardiovascular antes de que se presenten complicaciones graves como infartos de miocardio o accidentes cerebrovasculares.
Por su parte, la doctora Elsa Arenas de Kant, jefa del Departamento de Enfermedades No Transmisibles, destacó el valor de la misión de cooperación de la OPS desplegada en el país. La especialista remarcó que HEARTS 2.0 responde al desafío de tratar las afecciones cardiorrenometabólicas en conjunto, advirtiendo que la enfermedad renal crónica suele ser la consecuencia directa de un mal control metabólico y de la presión arterial, lo que deriva en terapias invasivas como la hemodiálisis cuando no hay una intervención oportuna.

En paralelo al reforzamiento en los centros asistenciales, las autoridades de salud hicieron un llamado a la ciudadanía a asumir la prevención activa mediante cambios cotidianos en el estilo de vida. El Minsa enfatizó que el mantenimiento de una alimentación balanceada, la actividad física regular, el chequeo periódico de la glucosa y la presión, junto con el cuidado de la salud mental, constituyen la barrera más efectiva contra el desarrollo de patologías crónicas.