Un equipo científico del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CBM), centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), ha demostrado la viabilidad de corregir mediante edición genética la causa molecular de la acidemia propiónica. La investigación, liderada por la doctora Lourdes Desviat, logró que un modelo de células humanas volviera a sintetizar una proteína esencial para el procesamiento metabólico de grasas y proteínas, según los resultados difundidos en la publicación especializada Molecular Therapy: Nucleic Acids.
La acidemia propiónica es una enfermedad hereditaria rara y potencialmente mortal que suele manifestarse a los pocos días del nacimiento. El defecto genético impide el funcionamiento de la enzima propionil-CoA carboxilasa (PCC), lo que provoca una acumulación progresiva de toxinas en el organismo. Los pacientes diagnosticados sufren crisis metabólicas severas durante la infancia, así como complicaciones neurológicas, pancreáticas y cardíacas crónicas durante la adolescencia y la edad adulta, sin que exista actualmente una cura clínica definitiva.
Mecanismo de edición molecular y corrección del ARN
El trabajo se centró en neutralizar una mutación específica localizada en el gen PCCA, la cual altera el proceso de transcripción de la información genética del ADN hacia el ARN intermediario. Dicha alteración introduce una "instrucción equivocada" que incorpora un fragmento genético inactivo por error, distorsionando el ensamblaje de la enzima PCC y deteniendo su producción biológica.
Para revertir esta anomalía, los investigadores emplearon la herramienta de precisión genética CRISPR-Cas12a a modo de tijeras moleculares. La estrategia más efectiva consistió en inactivar la señal que desencadenaba la lectura errónea, permitiendo que la maquinaria celular ignorase la secuencia defectuosa. Esta intervención restauró el procesamiento normal del ARN y recuperó parcialmente la actividad enzimática en los cultivos de laboratorio.
Ventajas terapéuticas y desafíos para la aplicación clínica
Los autores del estudio destacaron que la edición del genoma directo ofrece una ventaja estructural frente a los tratamientos farmacológicos tradicionales, ya que no requiere administraciones periódicas continuadas al modificar el origen del problema de forma permanente. Asimismo, esta prueba de concepto establece un precedente metodológico aplicable a otras patologías genéticas originadas por errores de lectura similares en la secuencia del ADN.
No obstante, el equipo del CBM-CSIC-UAM enfatizó que la investigación se encuentra en una etapa previa a cualquier fase asistencial. El salto hacia futuras aplicaciones médicas requerirá validar la seguridad y eficacia del procedimiento en modelos animales multidisciplinares, además de diseñar vectores de entrega capaces de dirigir la herramienta CRISPR de forma precisa hacia los órganos humanos afectados.