La tromboembolia venosa (TEV) (que abarca tanto la trombosis venosa profunda (TVP) como la embolia pulmonar (EP)) se consolida como una de las principales causas de morbimortalidad prevenible en la población femenina. Un informe publicado por la revista Women’s Health y respaldado por la organización Thrombosis UK reunió las observaciones del cardiólogo preventivo Francesco Lo Monaco, de la Clínica Argentina de Longevidad, quien advierte sobre cómo los riesgos varían a lo largo de las distintas etapas de la vida de la mujer.
El especialista subrayó que, si bien la formación de un coágulo intravascular puede ocurrir a cualquier edad, existen factores de riesgo transversales como el hábito tabáquico, la inmovilidad prolongada, la trombofilia hereditaria y patologías como la insuficiencia cardíaca, el cáncer o la diabetes. No obstante, en las mujeres se suman tres factores de vulnerabilidad hormonal clave:
- Anticonceptivos hormonales combinados: Las fórmulas que contienen estrógenos conllevan un ligero incremento en la coagulabilidad sanguínea, aunque el riesgo absoluto se mantiene bajo en la mayoría de las usuarias.
- Embarazo y puerperio: Durante la gestación, el sistema circulatorio incrementa de forma fisiológica la producción de factores de coagulación para prevenir hemorragias en el parto, estado de hipercoagulabilidad que persiste durante las semanas posteriores al alumbramiento.
- Terapia de reemplazo hormonal (TRH): El uso de tratamientos estrogénicos para el manejo de la sintomatología menopáusica puede eleva la susceptibilidad a eventos trombóticos, haciendo indispensable la evaluación clínica individualizada.
Desde el punto de vista semiológico, la trombosis venosa profunda suele localizarse en las extremidades inferiores o, con menor frecuencia, en los brazos. El Dr. Lo Monaco destacó cuatro manifestaciones físicas esenciales que exigen atención médica para descartar la afección:
- Dolor o sensibilidad persistente en una pierna, generalmente centrado en la pantorrilla o el muslo.
- Edema o hinchazón unilateral.
- Cambios en la temperatura y coloración cutánea (piel caliente al tacto, eritematosa, cianótica o con pigmentación oscura).
- Dilatación o ingurgitación venosa visible.
El mayor peligro clínico de la TVP reside en el desprendimiento del trombo hacia la circulación central, provocando una embolia pulmonar. La aparición súbita de disnea (dificultad respiratoria), dolor torácico agudo que se intensifica con la inspiración, hemoptisis (tos con sangre) o episodios sincopales constituyen emergencias médicas críticas que requieren la activación inmediata de los servicios de urgencia.