Un estudio científico detecta niveles inusualmente altos de hantavirus en roedores al noroeste de EE. UU.

Un estudio científico detecta niveles inusualmente altos de hantavirus en roedores al noroeste de EE. UU.

Un grupo de investigadores de la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad Estatal de Washington ha descubierto una presencia inesperadamente alta de hantavirus en poblaciones de roedores nativos del noroeste de los Estados Unidos. 

El hallazgo, publicado en la revista científica Emerging Infectious Diseases de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), sugiere un incremento en el riesgo de exposición biológica para las comunidades rurales, especialmente en los entornos agrícolas de la región de Palouse, que abarca zonas del este de Washington y el centro-norte de la frontera con Idaho.

El análisis de campo se ejecutó mediante la recolección de muestras biológicas de 189 ejemplares de ratones ciervo, topillos y ardillas listadas distribuidos en ocho complejos de granjas y dos reservas forestales silvestres. 

Los resultados de laboratorio determinaron que casi el 30% de los especímenes analizados mostraban anticuerpos de exposición previa al patógeno, mientras que un 10% de la muestra total presentaba infecciones activas al momento de la captura. La cepa identificada corresponde al denominado "virus Sin Nombre" (SNV), el cual se posiciona como el principal desencadenante del síndrome pulmonar por hantavirus (HPS) en el territorio norteamericano.

Una de las principales sorpresas para los expertos radica en la dispersión interespecie del virus. Históricamente, el ratón ciervo ha sido catalogado como el vector y reservorio exclusivo de esta enfermedad en el país; sin embargo, los datos actuales confirman que el virus Sin Nombre se encuentra presente en múltiples tipos de roedores de la región, lo que indica una complejidad ecológica mayor a la presupuesta. 

La transmisión ordinaria de esta variante hacia los seres humanos se produce mediante la inhalación de partículas microscópicas aerosolizadas procedentes de la orina, saliva o excrementos de animales infectados, descartándose el contagio directo entre personas.

Los especialistas enfatizaron que el comportamiento biológico del virus Sin Nombre difiere sustancialmente del virus de los Andes, la variante patógena responsable del brote epidemiológico registrado en el crucero internacional MV Hondius. A diferencia de la cepa sudamericana de los Andes, el virus detectado en las granjas estadounidenses no posee la capacidad de transmitirse de humano a humano mediante contacto estrecho. Expertos independientes en neumología del Centro Médico UT Southwestern recordaron que la enfermedad sigue siendo estadísticamente inusual en humanos, con solo 864 casos acumulados desde el inicio del registro histórico nacional en 1993.

A pesar de la contundencia de los datos moleculares, el informe técnico delimita ciertas restricciones metodológicas, aclarando que el muestreo solo evaluó la carga viral en la fauna y no midió el índice real de transmisión hacia las comunidades humanas periféricas. Asimismo, debido a que la recolección de fluidos se limitó a una sola temporada estacional en la zona de Palouse, los resultados no reflejan las fluctuaciones del patógeno a lo largo de todo el año. 

Ante este escenario, el equipo de ecólogos de enfermedades infecciosas recomendó ampliar los sistemas de vigilancia epidemiológica en áreas rurales y extremar las medidas de bioseguridad e higiene doméstica al limpiar espacios con indicios de actividad de roedores.