Un estudio demuestra que un"gen de la longevidad" podría protege al cerebro del Alzheimer al reparar su ADN

Un estudio demuestra que un"gen de la longevidad" podría protege al cerebro del Alzheimer al reparar su ADN
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Un reciente estudio científico ha revelado que la variante genética APOE2, conocida como el "gen de la longevidad" por su alta presencia en personas centenarias, posee la capacidad de proteger al cerebro frente a la enfermedad de Alzheimer. Los investigadores del Instituto Buck para la Investigación del Envejecimiento comprobaron este efecto protector tras utilizar células cerebrales humanas derivadas de células madre y modelos de seguimiento en ratones.

El hallazgo, publicado en la revista especializada Aging Cell, demuestra que este gen permite a las neuronas reparar de forma eficiente el daño sufrido en su ADN. Mediante esta estimulación de los mecanismos de reparación celular, las células logran resistir con éxito a la senescencia, el proceso por el cual los tejidos envejecen, se deterioran y pierden sus funciones.

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A diferencia del APOE2, el estudio confirmó que las personas portadoras de la variante genética APOE4 presentan células cerebrales mucho más frágiles y propensas a la disfunción. Los científicos se mostraron sorprendidos debido a que la función tradicionalmente asociada al gen APOE es el transporte de colesterol, y no la señalización genética para la integridad celular.

Durante los experimentos en los laboratorios de California, los expertos también descubrieron que añadir la proteína APOE2 a neuronas que tenían la variante de riesgo APOE4 redujo significativamente el daño en su ADN. Esta disminución del impacto celular se logró incluso después de someter a las células a un estrés extremo mediante la exposición directa a radiación.

La Asociación de Alzheimer, que cuenta actualmente con 13 proyectos activos en cuatro países dedicados a investigar el gen APOE2, respaldó la relevancia de la publicación. Asimismo, la Fundación Americana del Cerebro asignó recientemente una subvención de 500.000 dólares a la Universidad de Columbia para profundizar en el estudio de la interacción de estos genes con la inflamación.

Los autores de la investigación aclararon que los resultados corresponden a un mecanismo biológico de laboratorio y no a un tratamiento clínico con pacientes vivos, por lo que desaconsejan las pruebas genéticas. Para activar la resistencia natural del cerebro, los médicos concluyeron que es necesario mantener el ejercicio, el sueño óptimo y evitar sustancias genotóxicas como el tabaco.