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Una vacuna contra la tuberculosis de la década de 1920 muestra resultados prometedores en un ensayo para la diabetes

Una vacuna contra la tuberculosis de la década de 1920 muestra resultados prometedores en un ensayo para la diabetes
Nikolay Doycinov/AFP via Getty.

Una vacuna centenaria originalmente diseñada para combatir la tuberculosis ha demostrado una sorprendente capacidad para ayudar a regular los niveles de azúcar en la sangre en pacientes con ciertos tipos de diabetes autoinmune. Los resultados de un ensayo clínico de fase II revelaron que la aplicación de esta dosis permite a las personas afectadas reducir de forma significativa su dependencia y uso diario de insulina. Este hallazgo aporta un sólido respaldo científico a la hipótesis de que las vacunas compuestas por patógenos vivos pero atenuados pueden ofrecer una protección inmunológica que va mucho más allá de su enfermedad objetivo original.

El fármaco utilizado en el estudio es la vacuna Bacillus Calmette-Guérin (BCG), denominada así en honor a los dos investigadores franceses que la desarrollaron a partir de una forma debilitada de la bacteria que causa la tuberculosis en las vacas. Desde su introducción en la década de 1920, diversos estudios médicos observaron que la inyección reducía drásticamente la mortalidad infantil al proteger a los niños no solo de la tuberculosis, sino de otras infecciones mortales. En la actualidad, este compuesto biológico ya cuenta con la aprobación de la FDA de los Estados Unidos para el tratamiento del cáncer de vejiga e incluso se investiga su potencial contra la enfermedad de Alzhéimer.

Referencia iStock.

Los resultados del reciente ensayo clínico fueron presentados el pasado 7 de junio en la reunión de la Asociación Americana de Diabetes, celebrada en Nueva Orleans, Luisiana. La investigación estuvo liderada por la doctora Denise Faustman, investigadora médica del Hospital General de Massachusetts en Boston, quien afirmó que los amplios beneficios de esta vacuna ya no pueden considerarse una simple casualidad. El estudio demostró que la BCG logra intervenir positivamente en el organismo de pacientes cuyos sistemas inmunitarios atacan por error a las células beta del páncreas, que son las encargadas de producir la insulina de forma natural.

Para el desarrollo del ensayo, la doctora Faustman y su equipo de científicos analizaron a dos perfiles clínicos bien diferenciados: personas con diabetes tipo 1 de inicio juvenil (que se manifiesta antes o a los 21 años de edad) y pacientes con diabetes autoinmune latente del adulto (LADA), una condición que suele diagnosticarse a partir de los 30 años. En ambos grupos de estudio, la administración de la vacuna BCG se tradujo en una reducción significativa en el uso de dosis de insulina exógena. Según los autores, esto abre los ojos de la comunidad médica hacia una forma completamente nueva de concebir el control glucémico, sin depender de nuevos dispositivos o maquinaria médica compleja.

Diabetes referencia iStock.

Las primeras evidencias sólidas sobre este efecto terapéutico se remontan a experimentos con ratones realizados en el año 1990, los cuales demostraron que la inyección de BCG podía prevenir o suprimir la diabetes tipo 1 en roedores jóvenes predispuestos genéticamente. En este nuevo ensayo humano, los científicos reclutaron a 95 personas diagnosticadas con LADA; de ellas, 68 recibieron seis inyecciones de BCG a lo largo de un período de cinco años, mientras que el resto recibió dosis de placebo. Si bien la vacuna no disminuyó los niveles absolutos de azúcar en la sangre de forma medible, sí redujo el uso de insulina en un promedio de casi el 3% durante el cronograma del estudio.

El dato más revelador del ensayo clínico surgió al comparar estos resultados con el grupo de control, donde el requerimiento y uso de insulina aumentó en un promedio del 22% durante el mismo periodo de tiempo. Este contraste estadístico sugiere fuertemente que la estimulación controlada que la vacuna ejerce sobre el sistema inmunitario actúa como un escudo protector para las células beta en personas con LADA, evitando que se deterioren tan rápido como las de los pacientes que no recibieron el fármaco. Científicos internacionales del ámbito inmunológico, como Åke Lernmark de la Universidad de Lund en Suecia y Mihai Netea de la Universidad de Radboud en los Países Bajos, calificaron los datos como sumamente emocionantes, confirmando que la activación inmunológica es capaz de regular a la baja el proceso de autoinmunidad destructiva.

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