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Alerta epidemiológica en EE. UU.: detectan garrapatas infectadas con el virus de Lyme en zonas no endémicas

Alerta epidemiológica en EE. UU.: detectan garrapatas infectadas con el virus de Lyme en zonas no endémicas
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Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) han emitido una alerta epidemiológica tras confirmar la presencia inesperadamente elevada de garrapatas infectadas con Borrelia burgdorferi (bacteria causante de la enfermedad de Lyme) en localidades de Carolina del Norte donde históricamente no se identificaban estos riesgos. El informe oficial, publicado el 13 de agosto, advierte sobre la expansión geográfica del vector a lo largo del sureste del país y recomienda actualizar con urgencia los protocolos de diagnóstico y prevención en la red médica.

El estudio de campo, realizado en Biltmore Forest entre noviembre de 2024 y agosto de 2025, involucró la recolección de 373 garrapatas en 22 propiedades residenciales, de las cuales el 76,9% correspondió a la especie de patas negras (Ixodes scapularis). Las pruebas de laboratorio revelaron que el 39,6% de los ejemplares adultos portaba el agente patógeno de Lyme. Además, los científicos detectaron por primera vez en esta región la presencia de Borrelia miyamotoi (asociada a la fiebre recurrente) y de Anaplasma phagocytophilum, bacterias que provocan cuadros febriles e inflamatorios similares a la gripe.

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Factores climáticos y ecológicos que impulsan la expansión

Las autoridades sanitarias explicaron que el avance de Ixodes scapularis hacia áreas meridionales responde directamente a las alteraciones climáticas, caracterizadas por el aumento sostenido de las temperaturas y la reducción de las heladas invernales. Estas condiciones ambientales facilitan la migración y supervivencia de huéspedes naturales como ciervos y roedores silvestres, permitiendo que las garrapatas colonicen nuevos espacios urbanos, corredores verdes y zonas recreativas.

Los modelos proyectados por los CDC señalan que la distribución geográfica de estos parásitos se incrementará de forma considerable para el año 2050, exponiendo a un volumen mayor de comunidades a infecciones transmitidas por vectores. La institución estimó que la enfermedad de Lyme afecta anualmente a más de 500.000 personas en territorio estadounidense, aunque la mayoría de los casos confirmados continuaba concentrándose históricamente en las regiones del noreste, el Atlántico medio y el medio oeste.

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Desafíos diagnósticos y medidas de respuesta institucional

El abordaje clínico de la enfermedad de Lyme representa un reto persistente para el personal médico, debido a que las etapas iniciales se manifiestan con síntomas inespecíficos como fiebre, dolor de cabeza, fatiga y el característico "eritema migratorio". Si el cuadro no se trata precozmente mediante esquemas antibióticos, la infección puede evolucionar hacia severas complicaciones cardíacas o neurológicas. Asimismo, los análisis serológicos tradicionales tardan semanas en reflejar la presencia de anticuerpos, lo que suele retrasar la toma de decisiones terapéuticas en zonas donde el virus no se consideraba endémico.

Frente al incremento sostenido de visitas a las salas de emergencia por picaduras, el Congreso de Estados Unidos respaldó la Kay Hagan Tick Act, legislación que asignará 150 millones de dólares a lo largo de cinco años para reforzar la vigilancia epidemiológica, la investigación y la respuesta ante brotes. Por su parte, los CDC enfatizaron que la ciudadanía debe extremar las medidas individuales de protección, tales como el uso de ropa clara de manga larga, la aplicación de repelentes autorizados, la revisión corporal minuciosa tras realizar actividades al aire libre y el retiro inmediato de cualquier parásito adherido a la piel.

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