La Comunidad de Madrid enfrenta un severo deterioro en la calidad del aire debido al desplazamiento de densas masas de humo procedentes de incendios forestales distantes, combinadas con una intrusión de polvo en suspensión de origen africano. Ante el incremento acelerado en las concentraciones de partículas finas (PM2.5), autoridades sanitarias y organismos de emergencia como Samur-Protección Civil y el Ministerio de Sanidad han emitido alertas para instar a la población a restringir sus desplazamientos al aire libre y adoptar medidas de autocuidado.
Hasta el momento, los servicios asistenciales de la región han registrado 110 atenciones médicas vinculadas directamente con este episodio de contaminación, de las cuales 25 personas requirieron traslado hospitalario por complicaciones respiratorias y seis permanecen ingresadas bajo observación. En respuesta a la contingencia, el Gobierno regional desplegó dispositivos de apoyo psicológico en centros de acogida y coordinó la entrega prioritaria de medicamentos y oxigenoterapia para proteger a pacientes con patologías crónicas.

Las partículas finas presentes en el humo, cuyo diámetro es menor a 2,5 micras, poseen la capacidad de penetrar profundamente en el sistema respiratorio y alcanzar el torrente sanguíneo, afectando la función cardíaca y pulmonar. Expertos de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE) advirtieron que la exposición a estos contaminantes (que suelen contener compuestos nocivos como benceno y formaldehído) desencadena crisis asmáticas, agudizaciones de la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) e incrementa el riesgo de eventos cardiovasculares y migrañas severas.
Frente a la gravedad de la situación, las autoridades reiteraron la importancia de mantener las viviendas ventiladas al mínimo, sellando accesos de aire externo y limitando el ejercicio físico en exteriores. Para las personas que deban desplazarse en el espacio público, las autoridades precisaron que únicamente las mascarillas FFP2 o N95 (especialmente aquellas con filtro de carbono activo) ofrecen un nivel de filtración adecuado contra el material particulado y los gases derivados de la combustión.